Una verdad inconveniente
"Entre junio de 2006 y junio de 2008, el país no cuenta con datos confiables".
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El Departamento Nacional de Planeación sostuvo en su concepto ante la Corte Constitucional "(¿) que debido al cambio de la metodología empleada por el Dane para la medición de variables laborales, en el país en la actualidad no existen las condiciones para elaborar un estudio confiable sobre la evolución del desempleo". Así informó El Espectador en su edición del 24 de marzo, al dar cuenta de los argumentos del Gobierno ante la demanda de constitucionalidad de la reforma laboral.
La oscuridad, inconveniencia y precipitud con la cual se modificó la metodología de la medición del mercado laboral en el país, ha sido señalada por varios analistas desde hace más de un año.
Por ejemplo, Stefano Farné, en un artículo publicado el 18 de febrero en El Tiempo, señala cómo los resultados del mercado laboral han sido afectados por cambios tanto en la metodología de recolección de la información, como en el marco muestral y el formulario utilizado.
Desde que la Gran Encuesta Integrada de Hogares es aplicada, no se cuentan con estadísticas que permitan análisis razonables sobre la estructura y coyuntura del mercado laboral, afirma el Director del Observatorio Laboral de la Universidad Externado.
No obstante, desde el principio, el Gobierno ha intentado minimizar las consecuencias de sus decisiones y bajar el nivel de discusión pública. Primero se dijo que eran cambios marginales, y que la serie histórica se mantenía. Luego intentó descalificar la anterior metodología, argumentando que la nueva era muy superior a la anterior.
Y finalmente, cuando la consistencia de los resultados no era posible de sostener, procedió a realizar una medición paralela con las dos metodologías y señaló que solo hasta junio o julio de este año, podremos tener resultados sólidos que permitan comparar la evolución de los datos.
Es decir, entre junio de 2006 y junio de 2008, el país no cuenta con datos confiables, incluso para el mismo Gobierno, sobre la evolución del mercado laboral. Con razón, el ex director del DNP, Juan Carlos Echeverry, calificó los últimos años como un período de oscuridad estadística.
Una consecuencia adicional es que durante el 2007, por la inconsistencia de los datos, no se pudo calcular el nivel de pobreza por ingresos del país. El último dato disponible es de junio del 2006. Que los cambios en la metodología fueron una irresponsabilidad es una verdad que ya ni siquiera el Gobierno puede ocultar.
Este es uno de los muchos frentes en los cuales, poco a poco, el Gobierno tendrá que seguir reconociendo verdades inconvenientes. Cuando la manipulación de las cifras y la descalificación de cualquier crítica son la norma, los gobiernos pierden credibilidad y el país, en este caso, deja de tener cifras confiables.
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