Papel del sector privado
La empresa privada, a pesar de sus detractores, es la gran generadora de empleo y riqueza en el país.
Después de analizar la importancia que ha cobrado el Estado en esta crisis originada por la pandemia del Covid 19, las múltiples funciones que ha asumido y la gran responsabilidad que recae en la institucionalidad, hay que destacar el papel que ha jugado el sector privado en medio de la crisis, y el que va a seguir desempeñando en el corto, mediano y largo plazo.
Si bien el sector público se ha hecho cargo de toda la responsabilidad del manejo y control de la salud, la ciudadanía y la economía, al sector privado le ha tocado enfrentar la parálisis de la economía y la producción y dar una durísima batalla contra la baja de demanda y de consumo, exceptuando los sectores de alimentos y salud, lo que ha afectado de manera dramática sus ingresos, y a pesar de eso ha defendido, en su gran mayoría, el empleo, hasta restearse.
Por otra parte, las grandes empresas, y otras de todos los tamaños, han promovido y organizado campañas de solidaridad, para fortalecer el sector salud y para apoyar a la población vulnerable, que depende del trabajo informal del día a día y que ha sido la más afectada.
Pero aún más importante que eso, no solo es el papel que ha desempeñado, sino el que va a asumir para la reactivación de la economía y el rescate del empleo y, con el, la posibilidad de vida y desarrollo para los trabajadores.
La empresa privada, a pesar de sus detractores, es la gran generadora de empleo y riqueza en el país, ha probado a través de años de historia que en condiciones normales y aún adversas produce servicios y productos para toda la población y sobre todo, que es la que a través del trabajo brinda a las personas las oportunidades para desarrollar su potencialidad y obtener condiciones de vida dignas.
Ahora en medio de esta pandemia y con la urgente necesidad de reactivar la economía colombiana, los empresarios tendrán la difícil tarea de reiniciar sus operaciones con las nuevas restricciones y disposiciones, pero también tendrán al frente la necesidad y la oportunidad de revisar toda su estrategia y su visión, así como sus procesos productivos y operativos y lograr los cambios que les abran oportunidades nuevas tanto en el mercado nacional, como en el comercio internacional.
Es esta una magnífica coyuntura para que las universidades e instituciones académicas serias, hagan un trabajo conjunto con las empresas, de forma que se logren alianzas creativas, que lleven a diseñar esquemas nuevos de trabajo que logren eficacia y efectividad mayores, innovación y competitividad.
Igualmente, es clave diseñar nuevas carreras o estudios tecnológicos que preparen a la juventud para el mundo que enfrentan desde ya, y que cada vez será más exigente en capacidades, competencias y aptitudes.
Estar listos para las oportunidades que surjan en la nueva realidad y estar mejor preparados para un futuro no totalmente predecible, requiere un tejido empresarial fuerte y generador de valor, por tanto, hay que preservar las empresas y la capacidad productiva, los trabajadores capacitados y abrir oportunidades al empleo formal.
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