¡Exijo una explicación!

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Como le sucede con frecuencia a Condorito, el conocido personaje de revista cómica, el público inversionista debe estar diciendo ¡exijo una explicación!
Las famosas Ofertas Públicas Iniciales de acciones (IPO por sus siglas en inglés para Initial Public Offering), se han vuelto muy impredecibles en lo referente al comportamiento de los precios de las acciones así colocadas. Y pienso que alguien debe ser el responsable y debe decir algo.
Traigo el tema a colación en vista de lo sucedido en el Nasdaq con la acción de Facebook, que tuvo su IPO a 38 dólares por acción el 18 de mayo pasado, al siguiente día de transacción bajó el 11% y al tercer día ya perdía el 20% ante el desconcierto de los inversionistas.
Más de uno de ellos habrá dicho I demand an explanation!. Como consecuencia de lo sucedido, se dice que al menos media docena de demandas se han presentado argumentando que la empresa emisora, Facebook, y los bancos que actuaron como entes colocadores de sus acciones habían ocultado información relevante a los pequeños inversionistas.
Debo decir que fuentes de Facebook han desmentido tales aseveraciones.
Pero, a causa de la estrepitosa caída de precios de las acciones de Facebook, no he podido dejar de pensar en situaciones similares sucedidas en nuestro mercado accionario colombiano.
No voy a mencionar nombres porque ‘es tan feo’…, pero son bien conocidos los casos. Debo advertir que no siempre y no todos los casos locales se pueden atribuir a manejos indebidos de información relevante. No hace mucho hubo un hecho similar que fue desencadenado por el alcalde Petro y ni siquiera fue con una acción nueva en el mercado.
Pienso que en ese episodio, inicialmente no hubo mala fe, solo ignorancia.
Y en vista de las demandas que parecen estar cursando en el país del norte, me surge la pregunta de a quién podrían demandar los inversionistas colombianos en casos similares, pues parece que no hay nadie responsable por estas situaciones.
En Colombia, a la hora de ganar las batallas hay muchos generales, tanto los emisores de las acciones durante sus road shows (presentaciones a clientes), como los estructuradores y colocadores de las emisiones accionarias están listos para echar el cuento. Pero a momento de dar explicaciones no hay ni siquiera soldados de primera fila que respondan. Nadie da explicaciones, ni los emisores, los banqueros de inversión, las firmas de abogados, los estructuradores, los colocadores, el Autorregulador del Mercado de Valores y la Superintendencia Financiera. La única respuesta que he obtenido es que “las acciones son una inversión a largo plazo”.
Y eso me recuerda el adagio popular que dice que “una inversión a largo plazo es aquella que no resultó a corto plazo”.
Pero cosa distinta sucede con las posteriores emisiones y colocaciones de acciones, cuando el mercado, con su mecanismo de oferta y demanda, se pronuncia acerca del valor de las acciones a través de la fijación de un precio concertado y no por la aceptación de un precio impuesto.
Como siempre le he dicho a quienes me han consultado acerca de las acciones: no hay buenas ni malas acciones, sólo hay baratas o caras acciones. Quien piense lo contrario sufrirá, como Condorito, un ¡plop!
Paul Weiss Salas
Asesor en inversiones bursátiles
paulweisss@yahoo.com
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