Por un compás de espera

Según la agenda que fue distribuida a comienzos de esta semana por la Casa de Nariño, Iván Duque se desplazará hoy a Nueva York durante unas horas.

EXDIRECTOR DE PORTAFOLIOActualizado:
Según la agenda que fue distribuida a comienzos de esta semana por la Casa de Nariño, Iván Duque se desplazará hoy a Nueva York durante unas horas. Dentro de las citas programadas, está el encuentro del Presidente con las principales firmas calificadoras de riesgo que tienen sede en la metrópoli.
Es de esperar que antes de arribar a las oficinas de Moody’s, el mandatario haya leído el reporte que sacó dicha compañía el miércoles pasado, en el cual se refiere a las perspectivas fiscales del país. Aparte de recordar que el Congreso aprobó en diciembre una “versión diluida” de la ley de financiamiento, el informe señala que el remedio de fondo continúa pendiente en esta materia.
Para comenzar, la reforma del año pasado debería generar en el 2019 menos de la mitad de los recursos que buscaba el Gobierno. Como consecuencia, será necesario recortar el gasto para cumplir lo establecido por la regla fiscal que plantea un déficit equivalente al 2,4 por ciento del Producto Interno Bruto.
Más complejo todavía es que de ahí en adelante no habría aumento en el recaudo neto. Eso quiere decir que el panorama de las cuentas públicas a partir del 2020 se ve complicado. Y a pesar de que una opción sea sacar la tijera otra vez, Moody’s recuerda que hay un elevado grado de inflexibilidad presupuestal, pues 85 por ciento de lo aprobado cada año viene con destinación específica.
Tampoco se puede pasar por alto que a pesar de seis reformas tributarias aprobadas desde el 2008, los recaudos siguen en cerca del 14 por ciento del PIB, cifra baja en la región. Para colmo de males, los indicadores de deuda pública van hacia arriba y ya equivaldrían a la mitad del tamaño de la economía, 15 puntos porcentuales más que lo registrados en el 2012.
Todo lo anterior aumenta la probabilidad de que la nota que reciben los títulos de deuda sea rebajada, porque estamos peor que nuestros pares. Falta ver, claro, si la visita presidencial sirve para convencer a las calificadoras de que el país merece un compás de espera.
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