Riesgos que no se veían
Tradicionalmente, aquello que los analistas conocen como ‘riesgo político’ ha sido una característica de los países emergentes.
Tradicionalmente, aquello que los analistas conocen como ‘riesgo político’ ha sido una característica de los países emergentes. Los vaivenes de la democracia, o la presencia de regímenes de facto, y sus eventuales decisiones deben ser incluidos obligatoriamente en cualquier ecuación que hagan los inversionistas.
Ahora, parece que la incertidumbre se desplazó al hemisferio norte y más precisamente a las naciones angloparlantes allí ubicadas. Así quedó demostrado ayer tras las elecciones parlamentarias que se celebraron en Gran Bretaña y después del testimonio de James Comey, en el Congreso estadounidense.
En el primero de los casos, todo apuntaba –en el momento de escribir estas líneas– a que el partido conservador de la primera ministra Theresa May perdió la mayoría absoluta que tenía en la Cámara de los Comunes. La necesidad de hacer coaliciones deja debilitada a una administración que se enfrenta al difícil encargo de volver efectivo el brexit, nombre que recibe el proceso de divorcio entre el Reino Unido y la Unión Europea. Pasarán semanas antes de que el panorama se aclare, mientras el reloj para hacer efectiva la separación entre Londres y Bruselas avanza.
Por su parte, Donald Trump quedó muy golpeado tras las declaraciones dadas por el exdirector del FBI, al que despidió unas semanas atrás. Que la Casa Blanca sea tildada de mentirosa por alguien de este calibre, no es una acusación menor y podría dar inicio a un proceso en contra de quien la habita.
Es cierto que dicha eventualidad se encuentra a meses de distancia, pero la capacidad del mandatario de sacar adelante su agenda se ve disminuida. Por eso, aquellos que creyeron que el futuro a ambos lados del Atlántico era predecible, ahora encuentran más preguntas que respuestas.
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