Lo que diga Europa
Los países emergentes aportan más de la mitad del PIB del planeta y reclaman, con razón, un esquema diferente.
El puesto es apetecible, sin duda: acceso a las más altas esferas del poder, tratamiento de jefe de Estado sin importar el lugar a donde vaya y cabeza de una entidad en la que trabajan algunos de los economistas más brillantes del planeta. Se trata, claro está, del Fondo Monetario Internacional, cuya dirección quedará vacante en un par de meses tras la renuncia que presentó Christine Lagarde, quien optó por abandonar Washington a cambio de la presidencia del Banco Central Europeo.
Apenas se supo que la exministra francesa pensaba dejar la silla que ocupó por ocho años, comenzaron las especulaciones sobre su reemplazo. Sobre el papel, cualquier persona con las calificaciones técnicas y la experiencia necesaria podría optar a sucederla. Sin embargo, la geopolítica es la que se encargará de definirlo. Y es que por cuenta de un acuerdo tácito vigente desde el final de la Segunda Guerra Mundial cuando nacieron las llamadas instituciones de Bretton Woods, la jefatura del Banco Mundial es para un ciudadano estadounidense y la del FMI para un europeo.
Sobra decir que semejante arreglo les cae muy mal a la mayoría de los países vinculados a ambas organizaciones. A fin de cuentas, la economía global se parece muy poco a la de hace tres cuartos de siglo. Tan solo por citar un caso, los países emergentes aportan más de la mitad del PIB del planeta y reclaman, con razón, un esquema diferente.
El problema es que los votos están atados a la cantidad de acciones que posee cada nación y las antiguas potencias aliadas son capaces de imponer la mayoría requerida. En consecuencia, el debate abierto es mínimo, pues el verdadero tiene lugar al otro lado del Atlántico. Entre los nombres que suenan están el holandés Jeroen Dijsselbloem, el finlandés Alexander Stubb y la búlgara Kristalina Georgieva. Algunos se aventuraron a mencionar a Mark Carney, quien preside el Banco de Inglaterra y anunció que quiere irse. Solo tiene un lío: nació en Canadá y eso lo sacaría de la carrera.
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto
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