Como vamos...

En el 2017, la economía de la región pudo salir de la recesión e inició una senda que debía ser de recuperación.

EXDIRECTOR DE PORTAFOLIOActualizado:
Después del choque que sufrió por la caída en los precios de los bienes primarios que exporta, la esperanza de los observadores era que América Latina tomara un segundo aire. En el 2017, la economía de la región pudo salir de la recesión e inició una senda que debía ser de recuperación.
Sin embargo, esos anhelos han vuelto a quedar aplazadas. Así lo señala un reporte entregado por el Banco Mundial durante la semana que termina, en el cual el organismo recorta a la mitad las proyecciones de desempeño que había hecho para este año. Ahora, la apuesta es de 0,9 por ciento, un número, a todas luces, mediocre, apenas superior al del 2018.
Es verdad que Venezuela actúa como un lastre. Cuando se excluye al país vecino de las cuentas, el pronóstico sube al 1,9 por ciento. Sin embargo, ese no es el único factor de peso. La situación en Argentina no mejora mucho, pues todo apunta a una nueva contracción este año. México tampoco anda muy bien, pues hay una caída en la inversión importante.
Quizás lo más destacable es que Brasil volvería a superar la cota del 2 por ciento, algo que tampoco da para hacer ferias y fiestas. En ese contexto, Colombia vuelve a estar muy por encima del promedio regional con un estimativo de 3,3 por ciento de incremento en su PIB, ligeramente inferior a lo dicho por el Fondo Monetario Internacional.
Todo lo anterior nos vuelve a ubicar en la retaguardia en el ámbito global. Así exista preocupación por el comportamiento de la economía mundial, el planeta anda mucho más rápido que Latinoamérica, con lo cual seguimos perdiendo participación de forma notoria.
Esa circunstancia debería ser un campanazo de alerta para estudiosos y líderes políticos. No faltarán quienes digan que quedamos atrapados en la conocida trampa del ingreso medio –que también se ve en otras latitudes–, pero, probablemente, se requiere una explicación más profunda, que incluya propuestas de fondo y que pase por examinar temas como productividad, competitividad e integración. Porque como vamos, no vamos bien.

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