Del mensajero al mensaje
No es usual que los congresos gremiales sean escenarios de confrontación aguda, al menos entre los funcionarios.
No es usual que los congresos gremiales sean escenarios de confrontación aguda, al menos entre los funcionarios. Debido a ello, la controversia que sostuvieron varios integrantes del gabinete ministerial –encabezados por el titular de la cartera de Hacienda– con el gerente del Banco de la República, llegó a las primeras planas de los diarios.
El motivo de la discordia comenzó el miércoles, cuando la cabeza del Emisor repitió los argumentos esbozados en el informe de inflación presentado a comienzos de mayo en la Universidad del Rosario, en Bogotá. Tal como ahora, Juan José Echavarría señaló que el crecimiento de la economía durante el primer trimestre no había sido bueno.
Los argumentos concretos fueron dos. Si bien el Dane habló de una expansión del 2,8 por ciento del Producto Interno Bruto entre enero y marzo frente al mismo lapso del año pasado, cuando se le quitan factores estacionales a las cifras, el resultado queda en 2,3 por ciento. Y el panorama es más inquietante si se mira la evolución frente al periodo inmediatamente anterior, pues la mejora resultó ser de cero.
De tal manera, desde el punto de vista de las matemáticas, lo señalado por el Banco es correcto: hay un estancamiento que va en contra de las expectativas de una mayor dinámica. Mirar la senda del PIB es un ejercicio válido en cualquier economía, así la costumbre en Colombia sea comparar el año actual con el previo.
Otro debate es si el rol de un banquero central es poner los puntos sobre las íes en asuntos que van más allá de conservar el poder adquisitivo de la moneda, como lo señala el mandato constitucional. Bajo la interpretación más restrictiva, el Emisor solo podría hablar en público de la evolución del Índice de Precios al Consumidor.
Y aunque eso le podría servir al Gobierno de turno, en estos asuntos no hay nada escrito, como pasa en otros lugares. A fin de cuentas, una cosa es la personalidad de quien esté al frente de la entidad y otra es el deseo de imponer una mordaza. Eso sería tan inconveniente como lo es confundir el mensajero con el mensaje.
Temas relacionados
Ponte al día