Turbulencia inesperada
Nadie contaba con el trágico accidente de un avión de Ethiopian Airlines, que el domingo se precipitó a tierra tras despegar.
Hasta hace unos días, el cielo parecía despejado para Boeing, el fabricante de aviones con casa matriz en Estados Unidos. En contraste con los sobresaltos experimentados por Airbus, que se vio forzado unas semanas atrás a suspender la fabricación de su modelo A-380, la firma norteamericana daba la impresión de haber inclinado la balanza a su favor, gracias a una nutrida hoja de pedidos.
Sin embargo, nadie contaba con el trágico accidente de un avión de Ethiopian Airlines, que el domingo se precipitó a tierra tras despegar, dejando un saldo de 157 personas fallecidas. Dadas las similitudes con el caso de Lion Air, caído en Indonesia el pasado mes de octubre, la reacción de la bolsa no se hizo esperar.
Inicialmente, las acciones de la compañía se desplomaron 12 por ciento, lo cual recordó los días aciagos posteriores al atentado en contra de las torres gemelas de Nueva York, en septiembre del 2001. Con el paso de las horas, las pérdidas se redujeron a la mitad, aunque no es claro qué pasará de ahora en adelante.
El motivo es que hay división de opiniones entre las compañías del ramo, con respecto a suspender la operación de los 737 Max 8, similares a los aparatos siniestrados. Varios países, entre ellos China, Indonesia, Etiopía, Australia, Malasia, Singapur, Corea del Sur, Mongolia tomaron esa decisión como medida de prevención. A esto se sumó la Unión Europea que también decidió cerrar su espacio aéreo, mientras que en el hemisferio occidental algunas compañías se inclinaron por mantener la flota en el aire. Una de las razones es que hasta tanto no se conozcan los resultados de las investigaciones técnicas, cualquier conclusión carece de fundamento.
La pregunta de fondo es si lo ocurrido va a afectar la demanda de la aeronave. A la fecha, las entregas pendientes ascienden a 4.600 unidades que equivalen a unos seis años de producción. Al respecto, todo depende del veredicto de los expertos, pues si hay un problema con el software (al que se le atribuyó la responsabilidad de la estrellada en Indonesia), este debería corregirse. Más compleja sería una falla de diseño, algo que pone nerviosos a los viajeros frecuentes, así en América Latina sean pocos los 737 Max 8 que vuelan.
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@ravilapinto
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