Arquitectura para una jornada única

Es hora de que se transforme la manera como se educa a las futuras generaciones.

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Es interesante la convocatoria ‘Buena arquitectura, excelente pedagogía’, hecha por el Ministerio de Educación, que tiene como fin el diseño de anteproyectos arquitectónicos para los prototipos de espacios que componen la infraestructura educativa. La idea es más atractiva si la ubicamos en un panorama de ‘Jornada única académica’.
En Colombia, el sector educativo oficial tiene las jornadas divididas en mañana, tarde y noche (en esta última, adultos estudian la primaria y el bachillerato), una estrategia que permite atender en la misma infraestructura a más población.
Por su parte, los colegios privados ofrecen en sus mayorías jornada única. El debate sobre el tema de implantar la jornada única se dio en el marco de las elecciones para la Alcaldía de Bogotá; sin embargo, la discusión tiene que pasar del plano local al nacional y entrar en las preocupaciones del Ministerio. Es hora de que haya una transformación en la manera en que la sociedad forma a las futuras generaciones, empezando por una intensificación en el número de horas escolares.
Los beneficios de la jornada única son los siguientes:
1. Se contribuye a la equidad. En Colombia más del 80 por ciento de los niños y niñas que cursan educación básica y media están en el sector público, permaneciendo 6 horas en los colegios. En el sector privado se encuentran colegios que ofrecen 7 y hasta 8 horas académicas.
2. Se democratiza el conocimiento. Si el grueso de las próximas generaciones está más horas en los colegios, el país tendrá una sociedad más preparada para enfrentar los retos del siglo XXI, una época en la que el conocimiento es el recurso que más produce riqueza y en la que la ignorancia trae consecuencias negativas en lo social y lo económico.
3. Se promueve la vida sana. Los expertos coinciden en que la jornada única reduce el riesgo de que los jóvenes caigan en las drogas y la delincuencia, porque disminuye el tiempo en las calles y fomenta más actividades culturales y recreativas dentro de la comunidad académica.
Para oponerse a la jornada única se usa como argumento el alto costo de construir más colegios y contratar más profesores. Sí Colombia desea convertirse y mantenerse como un país competitivo no debe limitarse a invertir en capital humano.
Pero ¿qué tiene que ver esto con la convocatoria del Ministerio? Pues que los proyectos ganadores, con los que se pretende reconstruir más de 1.000 colegios afectados por el invierno, deben ser aquellos que propongan crear ciudadelas infantiles dotadas de espacios académicos, tecnológicos, deportivos y culturales para ofrecerle a los jóvenes un lugar donde permanecer 8 horas diarias; nuevos espacios para una educación más activa, más diversificada, motivadora e integral.
RICARDO ROJAS PARRA
ECONOMISTA - PROFESOR UNIVERSITARIO
riropa@gmail.com
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