Descentralización en América Latina

La descentralización fiscal y política en la región ha significado diferentes procesos, medidas, pol

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América Latina está constituida por 27 países ubicados desde islas caribeñas hasta montañas andinas, estados organizados federalmente, como México, Brasil, Argentina y Venezuela, o naciones unitarias, como Colombia, Perú, Bolivia, Chile, Uruguay, entre otros.
Todos ellos, aunque diferentes entre sí, han desarrollado en los últimos 20 años procesos acelerados de mayor autonomía de sus gobiernos locales. Algunos de forma radical y definitiva, tal como su naturaleza les exige, algunos de manera intermedia y otros de forma muy tímida y precoz. Sin embargo, ha sido común en ellos que la descentralización fue la opción frente al agotamiento del centralismo para resolver los problemas que supone el desarrollo económico. Lo anterior fue implícito durante la crisis de deuda e inflación en la década de los 80, que exigió a los gobiernos centrales la transferencia de grandes responsabilidades económicas a los gobiernos subnacionales, así como una mayor participación ciudadana en las decisiones sociales, económicas y políticas. No obstante, como es propio, cada país–aunque bajo un mismo régimen político– ha implementado elementos característicos que han llevado a procesos heterogéneos con resultados homogéneos.
En los países federados, la naturaleza política implica diferentes niveles de descentralización, desde Brasil, con una tradición federal decimonónica, hasta Venezuela, con un centralizado nivel de decisiones y en las Estados unitarios como Colombia, Chile y Uruguay existen grados de autonomía mayores que en algunas naciones federadas.
Cuando se analizan el porcentaje de los gastos de gobiernos intermedios y locales en el gasto gubernamental total se encuentra que la mayor autonomía fiscal ha representado más participación de los gastos locales en los nacionales siendo Chile, Brasil, Argentina y Colombia los países que han incrementado en un gran porcentaje la participación de este indicador de acuerdo a datos del FMI y el Banco Mundial.
En el caso de Chile, los gastos locales pasaron de un 3,7% a un 15%, mientras que en Argentina el cambio fue de un 22% a un 41% en los últimos 20 años. Por otro lado, naciones como Ecuador y Colombia han mostrado resultados favorables en el proceso de descentralización, mientras que ha principio de los años 80, Colombia era el segundo país con mayores gastos locales después de Brasil, en el 2000 esta por debajo de Brasil, Argentina y México. De igual forma, Ecuador pasa de ubicarse en la 5 posición con los gastos locales más altos al puesto 7.
Los resultados anteriores demuestran que la descentralización fiscal y política en América Latina ha significado diferentes procesos, medidas, políticas y transiciones, pero con resultados ambiguos para el conjunto de países.
Si bien la mayor autonomía fiscal ha propiciado eficiencia en las decisiones locales frente a las nacionales, así como incrementos en los esfuerzos fiscales territoriales también se ha aumentado los gastos locales, por lo que el reto de las autoridades debe concentrase en una mayor autonomía local, pero con equilibrio en el gasto, y de esta forma mejorar efectivamente el bienestar social de la población desde los gobiernos locales.
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