Deserción universitaria
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En busca de conocer la explicación de los universitarios a la deserción, conversé con algunos de ellos y sus respuestas van más allá de las restricciones económicas e incluían diversas causas.
Para los jóvenes, la universidad puede ser una odisea llena de momentos desfavorables que fortalecen el espíritu, donde se ve desertar a compañeros cual soldados que experimentan la muerte de sus amigos. Y es que en Colombia los estudiantes de estratos 1 y 2 libran una batalla para acceder, mantenerse y graduarse de una carrera profesional.
Las respuestas apuntan a que la imposibilidad de terminar una carrera universitaria radican en distintos factores.
- Académicos: algunos no ingresan por los malos resultados de la Prueba de Estado –reflejo de la calidad de la educación básica y media– o lo logran, pero se retiran porque el nivel de sus competencias no son suficientes para la exigencia del programa de estudio.
- Sicológicos: relatan algunos jóvenes que la desmotivación es un factor de riesgo para la deserción, ya que la realidad universitaria puede no satisfacer las expectativas; ya sea porque el pénsum no corresponde al perfil que desea formarse o porque el programa no cumple con estándares de calidad.
- Económicos: acceder, mantenerse y graduarse requiere inversión básicamente en matricula, transporte, libros y alimentación.
Los hogares de estratos 1 y 2 deben comprometer su patrimonio para tal efecto; es fundamental la estabilidad de los ingresos, si estos caen entonces los rubros educativos disminuyen para mantener otras necesidades básicas.
Claro que estas conclusiones son bien conocidas por los estudiosos del tema, pero es pertinente rememorarlas como excusa para hacer unas sugerencias al Gobierno Nacional.
El Icetex es la tabla de salvación de jóvenes universitarios; el Instituto ha mostrado que sus beneficiarios tienen tres veces más probabilidades de terminar sus estudios que aquellos que no gozan de este crédito; cerca de 72 por ciento de los favorecidos del crédito de largo plazo provienen del estrato socioeconómico más bajo; los beneficiarios de créditos se gradúan casi un semestre antes que quienes no disfrutan de esta ayuda; sin el crédito del Icetex, 94 por ciento de los beneficiarios hubiera tenido que posponer, abandonar o trabajar para terminar sus estudios.
El Instituto ha anunciado que “las tasas de interés disminuyeron hasta un 12 por ciento (antes eran del 12 o de 16 por ciento efectivo anual); se elimina la cuota de cultura de pago del crédito Acces; para los estudiantes de Sisbén 1 y 2 habrá un subsidio de sostenimiento de 630.000 pesos semestrales y la posibilidad de obtener la condonación del 25 por ciento del capital girado”.
Estas acciones laudables disminuyen la posibilidad de deserción por razones económicas. Sin embargo, para aumentar la calidad y la cobertura (con deserción a cero) deben combatirse los otros dos factores, mejorando la calidad de la educación básica y media, y creando una institución que se encargue de guiar a los bachilleres en la elección y adaptación a la universidad. Y me refiero a una entidad que represente una política oficial de acompañamiento.
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