La educación frente a los conflictos armados
Actualizado:
El episodio del desplazamiento de 44 docentes en Tierralta, Córdoba, es una reciente manifestación de uno de los puntos de quiebre del desarrollo socioeconómico en Colombia originado en el conflicto armado; la vulneración del derecho a la educación por las presiones que los grupos armados de distinta naturaleza han ejercido contra los docentes durante décadas de violencia.
Según la Unesco, en los países que sufren conflictos existe una crisis educativa encubierta.
Algunos datos interesantes son: “en la última década, 35 países sufrieron conflictos armados con una duración de 12 años en promedio (30 son de ingresos bajos o medio bajos); allí, los niños tienen el doble de probabilidades de morir antes de cumplir los cinco años en comparación con otros naciones pobres, y sólo el 79 por ciento de los jóvenes saben leer y escribir; los 43 millones de refugiados y personas desplazadas que hay en el mundo tienen un acceso limitado a la educación.
En el 2008, sólo el 69 por ciento de los niños refugiados en los campos del Acnur con edad de cursar la primaria asistían a la escuela.
La tasa bruta de escolarización en secundaria de los países víctimas de conflictos (48 por ciento) es inferior en casi un 30 por ciento a la de los demás (el 67 por ciento), y en el caso de las niñas es aún más baja. En el mundo hay 21 países en desarrollo que gastan más en armamento que en la escuela primaria. Si recortaran su gasto militar en un 10 por ciento, esos países podrían escolarizar a 9,5 millones suplementarios de niños privados de escuela; la infraestructura educativa, docentes y jóvenes han sido tomados como objetivos militares”.
Es por ello que los conflictos atrasan la acumulación de capital humano, el desarrollo económico y social.
El reto educativo en países en conflicto como Colombia tiene dos niveles; por un lado, la educación es un factor clave en el progreso de las sociedades en virtud de sus repercusiones económicas, políticas y culturales; cuando el Estado falla en garantizar este derecho, se favorece el rezago del país durante las siguientes décadas.
En Colombia, la educación ha sido socavada por factores exógenos como los actores armados que destruyeron escuelas, amenazan y asesinan docentes, y también endógenamente por funcionarios corruptos como lo denunció el presidente Santos. La lucha en ambos flancos continúa.
Por otro lado, para lograr la paz, la integración social de los actores del conflicto y evitar la mutación del mismo, es necesaria una educación para la diversidad y la democracia, así se facilita el proceso de perdón de unos a otros y se fomentan las prácticas democráticas para reivindicar derechos.
Es razonable pensar que la educación de calidad en un país como Colombia debe tener tres condiciones: estar blindada de los violentos, garantizada por el monopolio de la fuerza en manos del Estado; responder a las necesidades económicas del país; y contar con un alto contenido dirigido a cultivar valores políticos, como la tolerancia, que fortalezcan la ética civil que hará sostenible la paz en Colombia.
Temas relacionados
Ponte al día