El éxito de Noruega

El desarrollo del país nórdico es un ejemplo para Colombia, cuyos principales productos de exportación son el petróleo y el carbón.

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Después de la Segunda Guerra Mundial, la rápida expansión económica de los países del este asiático deslumbró al mundo. A pesar de ello, un crecimiento igual de extraordinario, aunque mucho más silencioso, se dio al norte de Europa. En los últimos 60 años, los Estados nórdicos (Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia) han incrementado sus riquezas materiales, a la vez que sus índices escolares y de desarrollo humano. Vale la pena resaltar el caso noruego, puesto que pasó de ser una economía rezagada y políticamente dependiente de la Corona Sueca, a ser un reino independiente con el tercer PIB per cápita y el mayor IDH a nivel mundial.
Las relaciones comerciales de Colombia con los países nórdicos, en conjunto, tienen un valor monetario de 612 millones de dólares, mientras las importaciones (FOB) son cercanas a los 492 millones de dólares. En el caso de Noruega, el país suma 36 y 52 millones de dólares respectivamente, cifras triviales si se tiene en cuenta que representan un poco menos del 0,1% de su balanza comercial.
Con el fin de tener una mayor participación de este mercado, desde el 2007 Colombia ha estado negociando un TLC con los países de la Asociación Europea de Libre Comercio (Aelc), de la que Noruega es parte. Este tratado puede aprovecharse para incluir nuevas variedades de los bienes actualmente comerciados (café, carbón, textiles y flores) o aumentar el comercio por la venta de otros productos.
Sin embargo, más que representar una gran oportunidad comercial, este acuerdo es una posibilidad para aprender, pues Noruega, en contravía de lo que se espera de un país cuyo principal producto de exportación es el petróleo (60% del total), logró no solo burlar la enfermedad holandesa, sino que constituyó su desarrollo por medio del petróleo.
Las políticas fundamentales para entender el éxito de Noruega son cuatro. La primera, la creación de un fondo de estabilización para el petróleo, que limitó la entrada directa de divisas al país y evitó una revaluación nociva para la industria. La segunda, la administración austera de los recursos; Noruega no se dedicó a crear grandes autovías o a realizar enormes complejos industriales, que crearan un auge de corto plazo; al contrario, sus obras de infraestructura se han destacado por ser sobrias y suplir poco a poco las necesidades del país. La tercera, realizar grandes inversiones en sectores como salud o educación.
Finalmente, pese a ser un país exportador de petróleo, Noruega es una de las naciones que más invierte en la creación de tecnologías limpias, lo que le permitirá mantener su trayectoria a pesar de que la era del petróleo llegue a su fin. Más allá de una apertura comercial con el país nórdico, se debería iniciar un estudio sobre los cimientos de su desarrollo, y de ahí sacar una lección para Colombia, cuyos dos principales productos de exportación son el petróleo y el carbón.
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