¿Hacia dónde van las finanzas territoriales?

El equipo económico actual debe concentrar sus energías en la autosostenibilidad de los gobiernos te

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Uno de los grandes retos del país lo constituye el aumento de los recursos propios en los gobiernos territoriales, que propicien la sostenibilidad fiscal de largo plazo. De acuerdo a la teoría de Federalismo Fiscal, los procesos de descentralización deben ir acompañados de incrementos en la recaudación, equidad e incentivos que favorezcan el crecimiento económico desde los gobiernos locales.
A partir del proceso de descentralización iniciado en la década de los ochenta y formalmente consolidado con la Constitución Política de 1991, la autonomía fiscal y política de los municipios y departamentos se incrementó, y con ello, las responsabilidades sobre la provisión de bienes y servicios por parte de los gobiernos territoriales. Sin embargo, el proceso no fue acompañado de incentivos para mejorar las rentas propias de los municipios y departamentos, desencadenando, de esta forma, una gran dependencia de las transferencias del Gobierno Nacional y el endeudamiento. Por ello, elementos como la diferencia entre los recursos propios y los gastos de funcionamientos pasaron de ser en 1990 -1,4% del PIB a -4,1% en el 2007. Frente a este comportamiento, en la última década se han tomado medidas que han favorecido el fortalecimiento de los recursos propios, como el control al endeudamiento y la eficiencia de las transferencias. Los resultados, de acuerdo al Ministerio de Hacienda, muestran que los ingresos de los gobiernos territoriales pasaron de ser 7,6% del PIB en el 2000 a 10,3% en el 2007. De igual forma, los gastos de funcionamiento de las alcaldías pasaron de representar el 99% de los ingresos tributarios en el 2000 a un 61% en el 2007. Asimismo, en las gobernaciones, los gastos de funcionamientos dejaron de ser el 95% de los ingresos y pasaron a un 63% en el mismo periodo. No obstante, los resultados obtenidos a través de las medidas de control al gasto, endeudamiento y fomento de recursos propios aún están lejos de convertir a Colombia en un verdadero país descentralizado fiscal y políticamente.
El equipo económico actual debe concentrar sus energías en la auto-sostenibilidad de los gobiernos territoriales, y esto sólo puede ser logrado en la medida en que los gobiernos locales se esfuercen en incrementar, de manera eficiente, la financiación de sus gastos con más recursos propios y menos dependencia del Gobierno Central. Las principales fuentes de ingresos locales deben centrarse en el fortalecimiento de los impuestos locales municipales y departamentales, como el impuesto de industria y comercio, el predial y la sobretasa a la gasolina, cerveza, licores y tabaco.
Aunque el incremento en la recaudación de este tipo de impuestos ha permitido que las rentas propias de los gobiernos locales hayan pasado en promedio de 1,2% del PIB en 1993 a 1,9% en el 2007, este porcentaje sigue siendo bajo en comparación con otros países de la región, por lo que el potencial de recaudación debe concentrarse en el incremento de este tipos de rentas de forma más eficiente y equitativa.
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