Infraestructura verde
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Según la Organización Meteorológica Mundial, “la década del 2001-2010 es la más cálida registrada –una media de 0,46 ºC superior al promedio del periodo 1961-1990 y 0,21 ºC más cálida que la de 1991-2000)”.
También el fenómeno de ‘La Niña’ es el más intenso desde mediados del decenio de 1970 y figura entre los cinco de mayor intensidad del último siglo. El cambio climático es innegable y seguirá manifestándose negativamente.
El municipio de Plato (Magdalena) es un claro ejemplo del padecimiento y soluciones frente a la ola invernal: inundaciones anuales, pérdidas económicas y respuestas ineficientes. Allí se construyó un muro de contención cuyo costo fue de 7.000 millones de pesos y, sin embargo, en el 2010 volvió a inundarse.
Luego de la última ola invernal, el departamento del Magdalena recibió dinero para seguirle apostando a la contención de cuerpos de agua: le aprobaron 24 solicitudes en proyectos que suman una inversión de $9.167’636.989, se avalaron 78 solicitudes de obras menores con un monto de $18.567’090.258, y tres de estos proyectos ($749’940.199) que serán implementados en Plato están relacionados con la readecuación del muro de contención.
No importan las buenas intenciones en la iniciativa, la experiencia muestra que no es viable seguirle apostando a la contención. La condición básica para que la crisis invernal se convierta en una oportunidad para Colombia es reemplazar las medidas tradicionales de construcción de diques y otras obras de contención, por el uso de infraestructura verde, o en su defecto, de híbridos que a partir de estudios indiquen qué elementos de la infraestructura gris y de la verde arrojarán un mejor resultado considerando las condiciones geográficas y socioeconómicas de las regiones.
La infraestructura verde está formada por elementos naturales (sistemas de parques, de tierras o hídricos) que mantienen los procesos ecológicos y los servicios que la naturaleza brinda a la sociedad.
Tiene múltiples beneficios: mantener la calidad de vida, conservación de especies, valorización de las propiedades y la prevención de desastres. Los proyectos de infraestructura verde son costosos, pero al largo plazo la inversión se justifica debido a las pérdidas anuales que evita.
La conservación de humedales y de llanuras inundables es una medida verde para prevenir inundación; “0,4 hectáreas de humedal son capaces de almacenar más de 6.000 metros cúbicos de agua de crecida” (Ramsar).
En el río Charle (EE. UU.) 3.800 hectáreas de humedales intactos son valorados en 17 millones por año; esta cifra corresponde a los costos estimados por daños de inundaciones en caso de no existir.
La infraestructura gris no ha dado los mejores resultados en el control de inundaciones (ejemplos: EE.UU. con el Mississippi y China en la provincia de Hainan).
Esperemos que los gobernantes se atrevan a romper el paradigma y planteen un modelo pertinente para el presente y el futuro.
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