Servicios públicos Domiciliarios
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En los últimos 50 años, la cobertura de servicios públicos domiciliarios se ha convertido en uno de los principales avances de las políticas públicas de Colombia.
De acuerdo a los datos de cobertura de los censos poblacionales del Dane, servicios como la energía, el acueducto y el alcantarillado han pasado en promedio de un 40 por ciento a un 80 por ciento.
El servicio público domiciliario que mejor comportamiento ha mostrado es, sin duda, la energía eléctrica, que de acuerdo a la misma fuente presenta un alcance total del 99 por ciento, mejorado, en gran parte, por la eficiencia que ha mostrado el manejo, por parte del sector privado, de algunas empresas operadoras de este servicio.
Con relación al acueducto y alcantarillado, el avance también ha sido notable. La cobertura a mediados del siglo XX para el total del país era del 41 por ciento para acueducto, mientras que la situación para el alcantarillado era muy crítica: solamente alcanzaba el 37 por ciento.
Hacia el siglo XXI, estos índices llegaron a niveles de 81 y 70 por ciento respectivamente. Pese al gran progreso en cobertura, derivado por muchos factores, entre ellos los mayores niveles de inversión y medidas como la Les 226 de 1995, Ley 142 de 1994, y la y Ley 143 de 1994 que dieron un marco institucional claro en la regulación de los servicios, hay tareas por resolver.
Estas se concentran en tres aspectos: el rápido crecimiento de la demanda en los principales centros urbanos del país, la mejora de la cobertura de los tres servicios antes mencionados en las áreas rurales y el aumento general en alcantarillado.
El crecimiento de las ciudades derivado de la mayor actividad económica genera presión sobre la demanda de servicios públicos domiciliarios, especialmente en el grupo poblacional más vulnerable o áreas periféricas de las grandes ciudades indicando tanto a las autoridades locales como nacionales el llamado a mantener el equilibrio en la prestación de servicios asociados a la salud pública general.
Las áreas rurales del país también se convierten en uno de los ejes de atención en materia de aumento de cobertura. Por ejemplo, el servicio de acueducto rural llega, de acuerdo con datos del 2005, a sólo 45 por ciento, empeorándose la situación con el alcantarillado que tan solo es de 17 por ciento en estas áreas rurales.
De acuerdo con el Ministerio de Medio Ambiente, se estiman inversiones por $482.601 millones para agua potable y saneamiento en el presente Gobierno, logrando, entre otras cosas, dos proyectos de los Planes Departamentales de Agua aprobados por valor 148.132 millones de pesos, que como resultado traerá que 2.8 millones de nuevos habitantes contarán con servicio de acueducto y 4.5 millones con servicio de saneamiento para el 2014.
Las perspectivas son alentadoras.
Así como en los últimos 50 años las políticas públicas lograron hacer un país con coberturas de servicios públicos domiciliarios en ascenso, se espera que en los próximos años los avances en este campo sean totales.
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