El sucesor de Bernanke
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Después de manejar la política monetaria de la economía más grande del mundo por ocho años, Ben Bernanke culminará su segundo periodo como presidente de la Reserva Federal Estadounidense (FED) en enero del 2014. Ante su probable negativa de aspirar a un nueva etapa, se perfilan dos fuertes candidatos para sustituirlo: Janet Yellen, actual vicepresidenta de la FED, y Lawrence Summers, exsecretario del Tesoro, expresidente de Harvard y exconsejero en asuntos económicos en la presidencia de Obama.
Si bien ambos cuentan con la experiencia laboral y trayectoria académica necesaria para desempeñar el importante cargo, se perciben algunas diferencias en sus planteamientos económicos que pueden alterar la recuperación de la economía estadounidense.
Por un lado, con relación a las medidas adoptadas para reactivar la economía de Estados Unidos, Yellen fue la diseñadora de los actuales estímulos a la actividad económica mediante la política de flexibilización cuantitativa (conocida como ‘QE’ por sus iniciales en inglés). Desde diciembre del 2008, la FED ha comprado, en cuatro etapas, más de 1.500 billones de dólares en bonos del Tesoro, y títulos respaldados por hipotecas con el fin de inyectar liquidez al mercado y aumentar la demanda agregada.
Asimismo, se comprometió a prolongarlas hasta que la tasa de desempleo fuese menor del 6,5 por ciento. El nombramiento de Yellen representaría el respaldo y la continuidad de esta herramienta monetaria no convencional que ya fue implementada por distintos bancos centrales en el mundo.
Por su parte, Summers ha declarado su escepticismo sobre la efectividad de esta política para impulsar la actividad económica, por lo que se espera, si resulta elegido, haya una disminución paulatina de la flexibilización cuantitativa más prontamente. De paso, esto causaría una significativa reducción en la oferta de dólares en el mundo y podría revertirse la tendencia revaluacionista del resto de monedas.
Igualmente, el control y la vigilancia al sector financiero es otro aspecto divergente entre los dos candidatos. Cuando se desempeñaba como Secretario del Tesoro, en la presidencia de Bill Clinton, Summers buscó mayor flexibilización del sector financiero apoyando la derogación de la Ley Glass-Steagall, la cual delimitaba las funciones entre la banca comercial y la de inversión, y oponiéndose a controlar las operaciones con derivados financieros. Aunque todavía es motivo de debate, estos factores contribuyeron a la formación de la burbuja inmobiliaria que estalló en la crisis financiera del 2007.
Por el contrario, Yellen advirtió sobre los riesgos inminentes que se gestaban en el mercado hipotecario previo a la crisis, mientras ocupaba el cargo de Presidenta de la FED, en San Francisco. Posteriormente, ha propuesto que se debe incrementar los requerimientos de capital a los bancos.
En conclusión, Yellen se perfila como la sucesora ideal de Bernanke por su participación en el diseño de la política anticílica de la FED y por su independencia respecto al sector financiero. Sin embargo, la experiencia interdisciplinar de Summers permitiría que la política monetaria se complementara mejor con otro tipo de estímulos económicos, lo que eventualmente podría acelerar la recuperación.
Independientemente de quien sea elegido, las repercusiones de tal decisión no solo se verán en Estados Unidos, sino en el mundo.
Ricardo Rojas Parra
Profesor universitario
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