Drogas: debate caliente
California le está haciendo un gran aporte al mundo con su referendo. Obligará a los países a recono
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En el mundo entero se prendió el debate sobre el futuro de la lucha contra el narcotráfico, dado el referendo para legalizar la producción y consumo de marihuana que se realizará próximamente en California, Estados Unidos.
Esta semana, en Cartagena, frente a sus colegas de Centroamérica y México, el presidente Juan Manuel Santos se preguntó: ¿no es hora de revisar la estrategia global frente a las drogas? La respuesta, en lenguaje uribista es sí, sí, sí. Es hora de revisarla.
En el mundo industrializado -Estados Unidos y Europa- y en otros países, incluido Colombia, el consumo de marihuana y otras drogas ya está legalizado por efecto de la despenalización de la dosis personal.
La contradicción que dicen que va a ocurrir si triunfa el referendo de California -legalizar y criminalizar al mismo tiempo-, de hecho, ya ocurre. Hoy, decenas de policías y soldados colombianos mueren abatidos por las balas del narcotráfico persiguiendo plantaciones y cargamentos de marihuana, cocaína y heroína, mientras estas mismas drogas, en forma de dosis personal, son consumidas legalmente en muchos países.
Lo que hay que hacer es sincerarnos. La única salida razonable para manejar este flagelo es darle un giro a las políticas. La realidad es que en el planeta entero, a pesar de los esfuerzos y la dignidad de muchos países como Colombia para luchar contra el narcotráfico y sus bandas criminales, actualmente hay más consumidores de estas drogas que ayer.
Llegó la hora de asumir el problema de las drogas como un asunto de salud pública y no de seguridad nacional. Mediante un acuerdo internacional en el seno de la ONU, ojalá liderado por Colombia desde el Consejo de Seguridad, legalizar con controles y condiciones la producción, comercio y consumo de estas drogas, y volcar todos los recursos que hoy se gastan en perseguir narcotraficantes hacia programas de prevención del consumo y atención de drogadictos.
Legalizar para que haya menos consumo. El objetivo de la nueva política es proteger a nuestros niños y adolescentes de estos alucinógenos.
Cuando se elimine la prohibición, desaparecerán los millonarios ingresos del narcotráfico ilegal. Eso, en Colombia, quiere decir menos plata para la guerrilla, que se financia del narcotráfico, el secuestro y la extorsión.
California le está haciendo un gran aporte al mundo con su referendo. Obligará a los países a reconocer lo que hoy está ocurriendo: que luego de décadas de lucha frontal contra los narcotraficantes, lucha militar y policial, llegó la hora de replantear la estrategia, porque los resultados globales no son los esperados.
No existen ya Pablo Escobar y los Rodríguez Orejuela. Pero han sido sustituidos por pequeños capos, y los carteles de narcos que han sido doblegados en unos países, han surgido en otros. Obvio. Las ganancias millonarias de un negocio que no tiene controles ni impuestos, dan para que siempre haya quién se arriesgue, cueste lo que cueste.
Ojalá el referendo de California se apruebe y el mundo se vea abocado a tomar un nuevo rumbo en la política antidrogas. No es un asunto solamente de pragmatismo. Es un compromiso ético con las nuevas generaciones para que crezcan con los ojos abiertos frente al tema de las drogas. Y no como ocurre hoy, en que son prácticamente inexistentes las políticas estatales de prevención del consumo.
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