Los mensajes de Chávez

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En política todo comunica: los discursos y las declaraciones, pero también lo hacen los gestos y los silencios, las verdades dichas a medias y a cuenta gotas.
Todo el tema de la enfermedad del presidente Hugo Chávez está plagado de mensajes.

El primero: “no confío en los médicos venezolanos, por eso voy a que me operen en Cuba”.

Me imagino la decepción de los mejores galenos del vecino país, que ven impávidos cómo tratan de sus dolencias a su presidente en otra nación. ¿Qué les habrá dicho Chávez a sus médicos de cabecera?
Porque quedó claro que para las cosas serias, están los cubanos. ¿O será que teme que en su propio país un médico o una enfermera le hagan daño?

Segundo mensaje: “no confío en mis compatriotas y prefiero ponerme en manos de Fidel y su cuerpo médico. Allí estoy seguro mientras me recupero y a salvo de chismes”.

Tercero: “estoy por encima de la Constitución venezolana”.
Sin saberlo, creo que en todo esto de su viaje a Cuba no cumplió protocolos de ley de su país, ya que no se activaron los mecanismos de reemplazo y sucesión temporales mientras el mandatario se sometía a una delicada operación en territorio extranjero y con anestesia general de por medio.

Nada de eso ocurrió en Venezuela. Por el contrario, lo que sucedió fue silencio total y nadie, ni siquiera sus más cercanos colaboradores, sabían qué estaba pasando.

Cuarto mensaje: “yo cuento lo que quiero, cuando quiero y como quiero”.
¿No tiene él unas obligaciones como jefe de Estado de contar la verdad de su enfermedad?

Luego, a su regreso a Venezuela, en la primera salida pública que hizo se le vió como un profeta, con las manos extendidas y el pecho en alto, saludando a una multitud que fue a recibirlo al Palacio de Miraflores. “El mensaje aquí es: el Estado soy yo, como la Reina Isabel”. Y al día siguiente, la primera visita que realizó fuera de la casa presidencial es al Fuerte Tiuna, rodeado de militares.
No estuvo en una escuela con niños o en la construcción de un puente. Otro mensaje.

Pero los que más me impresionaron fueron los que dio desde Cuba, cuando se publicaron las fotos con Fidel Castro. Se trata de la simbología de la Guerra Fría.

Dos líderes históricos que entre ambos suman más de 60 años en el poder, definiendo ellos, sin nadie más, la suerte de sus países. Y en una de ellas aparecen con un periódico Granma del día en la mano, con el que están diciendo: “como quizás no nos van a creer, aquí está la prueba de que la foto sí es de hoy”. Desconfianza pura.

Al final, uno se pregunta: ¿para qué todo eso?
¿Contra quién está peleando Chávez, que no puede operarse en su propio país y tiene que mostrarse rodeado de militares?

Rogamos por la buena salud y pronta recuperación del Presidente. Pero todo es muy raro, porque los mensajes son contradictorios.

 

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