Niños deseados y más felices

Actualizado:
En buena hora el Gobierno Nacional inició una cruzada nacional –léase política pública– contra el embarazo de mujeres adolescentes.
Las cifras son impresionantes: una de cada cinco mujeres adolescentes en Colombia, muchas de las cuales son menores de edad, tiene hoy un embarazo no deseado. Y ello, producto de la violencia, la ignorancia o ambas.
Son seres humanos que llegan al mundo sin ser deseados.
Estas madres así lo dicen en la Encuesta Nacional de Demografía del 2010. Niñas que piensan, quizá, que se les acabó la vida por ese embarazo. ¿Y el futuro de estos bebés?
La Iglesia Católica tiene una enorme responsabilidad en esta realidad social, ya que aún hoy se opone a la masificación de métodos anticonceptivos. La ignorancia sobre temas sexuales es lo usual entre niños y adolescentes de todos los estratos sociales.
A pesar de la labor histórica y patriótica de instituciones como Profamilia, nuestra cultura en este frente sigue como en la Edad Media: la educación sexual es un mito asociado al pecado y a comportamientos impuros de hombres y mujeres.
Mientras tanto, la publicidad y la sociedad de consumo bombardean a niños y adolescentes con la otra cultura: la del entretenimiento, diversión, rumba, apertura.
La de los seres humanos libres para ser y explorar. El resultado, para el tema que nos ocupa, son relaciones sexuales, consentidas o no, a ciegas, sin saber las consecuencias de un embarazo casi seguro.
No sé cual sea la orientación de esta política anunciada esta semana, con un presupuesto de 250.000 millones de pesos en tres años, pero es claro que debe tener dos ejes centrales: educación sexual oportuna, profesional y moderna en colegios públicos y privados, juntas de acción comunal, cooperativas, organizaciones sociales de toda índole; y masificación a nivel de toda la población, adolescentes y adultos, de métodos anticonceptivos, subsidiados o regalados por el Estado.
No sería mala idea que formaran parte de la canasta familiar básica de los colombianos y que fueran gratis.
Esta sola medida produciría una de las revoluciones sociales más importantes de Colombia de todos los tiempos, y a la vuelta de una o dos décadas el panorama poblacional del país sería otro. Hijos deseados, esperados y amados antes de nacer, como debe ser, y menos niños por familia. Mejor calidad de vida y felicidad para muchos.
La meta que se ha propuesto el Gobierno no es ambiciosa: que en 4 años la tasa baje de 20 a 15 por ciento de mujeres adolescentes que tienen un embarazo no deseado.
Pero por lo menos el tema entró a la agenda pública del país. El sector privado puede hacer lo suyo y aportar para darle mayor alcance a esta iniciativa. Las empresas que tienen programas de responsabilidad social, también pueden volcar sus ojos a estos proyectos, cuyo componente fundamental es la educación.
La comunidad médica y las instituciones hospitalarias también tienen un papel que jugar: ofrecer capacitación a padres y adolescentes que llegan a sus instalaciones o que hacen parte de las comunidades circundantes al mismo hospital. Bienvenida la política.
Ricardo Santamaría
Politólogo – Periodista
ricardo.santamaria@fticonsulting.com
Temas relacionados

En este portal utilizamos datos de navegación / cookies propias y de terceros para gestionar el portal, elaborar información estadística, optimizar la funcionalidad del sitio y mostrar publicidad relacionada con sus preferencias a través del análisis de la navegación. Si continúa navegando, usted estará aceptando esta utilización. Puede conocer cómo deshabilitarlas u obtener más información aquí