La nueva Colombia
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La renuncia de Luis Carlos Villegas a la presidencia de la Andi, y su muy acertado nombramiento como nuevo embajador en Washington, además de informaciones sobre los paros, opacaron las referencias a la asamblea del gremio que dedicó el evento al tema del crecimiento y surgimiento de la clase media en Colombia.
Sin duda, se trata de un tema pertinente al que, cada vez, hay que darle mayor atención, pues será fuente de más oportunidades, pero también de nuevas dificultades. Es este fenómeno un elemento muy importante en la construcción de eso que se viene llamando ‘la nueva Colombia’, que surge por todos lados y se manifiesta en diversas formas. Es ese país, asociado a una gran dinámica económica, social y política, que irrumpe en la nación, en paralelo con el Estado tradicional, que no siempre es consciente de lo que viene ocurriendo.
Un país con un ingreso per cápita superior a los 7.000 dólares, cuya clase media la estiman en cerca del 30 por ciento de la población, en una sociedad, cada vez, más interconectada y mediatizada da lugar a nuevas aspiraciones, y dinámicas comerciales, pero también a nuevas frustraciones. A ese tema de las aspiraciones frustradas se le atribuyen, por ejemplo, mucho de las protestas sociales en Brasil y, seguramente, en alguna medida, bastantes de las que hemos visto recientemente en Colombia.
Lo que es un hecho es que tenemos hoy un grupo muy grande de colombianos esparcidos a lo largo y ancho de la geografía, que tiene más ingresos, más necesidades y, sobre todo, más aspiraciones. Cuando se oyen presentaciones como las que hicieron importantes empresarios sobre lo que está ocurriendo con sus mercados, la evidencia de los cambios es contundente. Las transformaciones registradas en mercados como los del Grupo Éxito; en el transporte aéreo, como lo mostró el presidente de Avianca; en el de los automóviles, presentado por el presidente de Sofasa, o en de combustibles, analizado por la presidenta de Terpel, son demostraciones contundentes de ese nuevo país que está irrumpiendo.
Responder adecuadamente a las demandas por empleo, bienes y servicios de todos estos nuevos consumidores tiene que ver mucho con que se tengan los niveles de crecimiento económico adecuados para ello. Frente a este tema, también es relevante hacer referencia al planteamiento del conferencista Ricardo Haussman, en el mismo evento, cuando nos recordaba que, en buena medida, ese crecimiento en el ingreso per cápita se explica por lo que el llamó “un viento de popa” de estos últimos años, con el fortalecimiento de nuestra moneda y por cuenta de los buenos precios de los productos básicos, especialmente, de aquellos del sector minero energético.
Poco probable es que estas tendencias se sigan acentuando y, por ello, el reto que tiene Colombia es el de incrementar la productividad en todos los campos. Solo así será posible contar con los recursos fiscales, las oportunidades de empleo y la oferta de bienes y servicios necesarios para responder adecuadamente a esos millones de colombianos. De otra forma, serán fuente de permanentes dificultades para todos.
Ricardo Villaveces P.
Consultor privado
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