Un país emergiendo

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Por años, nos habíamos acostumbrado a ser un país ‘en vía de desarrollo’ o, menos políticamente correcto, un país subdesarrollado. Con frecuencia, somos incapaces de percibir los cambios graduales que se han venido dando y no estamos en condiciones de dimensionar la magnitud de la transformación que ha tenido Colombia.
Sin duda, son infinidad las carencias y mucho el camino por recorrer, pero necesitamos que nos miren los extranjeros para que entendamos que nos estamos transformando a grandes velocidades.
Las señales son muchas y de diversa índole, y no son solo señales, sino que las mediciones formales del desarrollo nos ubican dentro del rango de los ‘países emergentes’ de ingreso medio.
Por cuenta de estas evaluaciones, hemos dejado de calificar para muchas donaciones y préstamos blandos de las naciones y organismos que aportan a los países pobres, y quedamos dependiendo más de nosotros mismos.
La inversión extranjera, que nos parecía normal por cuenta del desarrollo del sector mineroenergético, hoy se ha extendido a todos los campos, y las reseñas que por estos días hacen diversas publicaciones nos muestran que son muchas las empresas tradicionalmente colombianas que han cambiado de manos y forman hoy parte de corporaciones foráneas.
Pero, no es solo eso, sino que organizaciones como Cemex han decido colocar en la bolsa de Colombia la importante emisión de acciones de la compañía que aglutina las inversiones de ese conglomerado en esta parte del continente, reconociendo así la importancia del país.
Desde otro ángulo, es fundamental mencionar que son infinidad los colombianos que se desempeñan en altos cargos de empresas extranjeras y, como ocurrió en India, en la medida en que estos profesionales mantengan los nexos con Colombia, van a generar un efecto dinamizador en el segmento de los ejecutivos calificados, el cual nos terminará favoreciendo.
Cuando se mira, por el otro lado, el número de colombianos que, año por año, salen para estudiar posgrados en las mejores universidades del mundo, y se observa el éxito de este grupo de jóvenes en su vida laboral, resulta evidente que el país cuenta ya con una masa crítica de profesionales de clase mundial que, tarde que temprano, contribuirán de una o de otra manera al progreso nacional.
De otra parte, cuando se ve la pujanza que vienen registrando muchas regiones, solo se puede concluir que el país que tendremos al cabo de unos años nada tiene que ver con esa Colombia un poco adormilada y contenida por cuenta de la infinidad de problemas que atravesaba.
Paradójicamente, ahí puede estar parte del secreto. Un extranjero conocedor del país, me decía hace unos días: “Colombia aprendió a superar las dificultades, a no amilanarse frente a los retos y a salir avante en situaciones muy complejas. Por eso es una nación con mucho futuro”.
Ojalá haya éxito en el tema de las conversaciones con la guerrilla, pero aun, si así no fuera, lo que se puede demostrar es que estamos mucho mejor preparados, como nunca lo estuvimos, para aprovechar esta compleja situación que vive el mundo.
Ricardo Villaveces P.
Consultor privado
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