Es la revaluación...

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La desinflada que mostraron las cifras de crecimiento del PIB durante el tercer trimestre debería ser motivo de honda preocupación y mucho más aún si en el último trimestre, como parecen indicarlo diversas señales, tampoco se va a registrar un crecimiento importante.
Parece haber un riesgo real de que la cifra final de crecimiento de la economía durante el 2012 sea inferior al 4% y esto sería algo bastante inferior a lo que requiere el país para darle sostenibilidad a procesos como el de la reducción del desempleo que se ha venido observando durante los últimos meses.
Es cierto que las condiciones globales no han sido las mejores y que, de alguna manera, el “coletazo” de la crisis internacional se iba a sentir en Colombia, pero también es claro que el problema se centra en sectores como la industria y la agricultura, que son los productores de bienes transables por excelencia. La competitividad de ese tipo de productos va a depender, en una gran proporción, de lo que esté ocurriendo con la tasa de cambio. Desafortundamente, a pesar de las manifestaciones de preocupación de los funcionarios del Gobierno, empezando por el Presidente, se ha creado una situación de complacencia con niveles de tasa de cambio alrededor de los $ 1.800 por dólar e, incluso, como se ha visto en las últimas semanas, se comienza a aclimatar un nivel inferior.
Los exitosos resultados de las colocaciones de deuda, los niveles récords de exportaciones (así sean energéticos en su gran mayoría) y la llegada de más y más inversión extranjera, entre otros, parecen anestesiar al Banco de la República y al propio Gobierno sobre el problema que se viene gestando.
Es cierto que muchas empresas, tanto industriales como agropecuarias, han hecho ingentes esfuerzos por reducir costos y aumentar su eficiencia, y eso les ha permitido sobrellevar el problema, pero, cada vez, las amenazas son más grandes pues todos sus insumos denominados en pesos, que son la mayoría, valen más y más.
El resultado es que las reservas de las empresas se agotan y los márgenes para reducir los costos son cada vez más estrechos. Pero hay algo más grave, la reconstrucción del sector real, llámese industria o agricultura, es muy complejo y requiere tiempo.
El trabajo de muchos años puede desaparecer en el momento en que una industria o una empresa agropecuaria cierra y se tomarán muchos años antes de volver a tenerla en operación.
Es hora, pues, de que las autoridades económicas reflexionen sobre el tema y tomen las decisiones pertinentes.
Lo que se ha visto en países como Brasil pone en evidencia que cuando hay voluntad política se logran los cambios. Brasil estaba tan revaluado como Colombia y hoy no solo ha frenado el endurecimiento del Real, sino que ha logrado devaluar su moneda en un monto significativo.
Como ocurrió en esa famosa ocasión cuando en los EE. UU. Clinton le dijo a Bush: “It is the economy, stupid”, se puede parodiar la frase diciendo a quienes manifiestan su preocupación por la desaceleración de la economía: “es la revaluación...”.
Ricardo Villaveces P
Consultor Privado
ricavip@gmail.com
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