Revolcón del petróleo

Con el mundo entero en el congelador hay quien prevea que la disminución del consumo será de 20 millones de b/d o más.

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La OPEP ejecutó un pacífico golpe de estado con el embargo de 1972: se hizo al control de la industria del petróleo, que hasta entonces habían ejercido las Siete Hermanas (siete grandes compañías, Exxon entre otras). Fue una revolución de países productores.
El domingo pasado hubo un nuevo movimiento telúrico, por causa del covid-19. A la OPEP se unieron Rusia y otros países para recortar el suministro en 9.7 millones de barriles por día (b/d), 10 % del consumo mundial, el mas grande recorte de la historia. Los anteriores se habían hecho siempre en el margen; unos barriles aquí y allí, no mas de dos o máximo tres millones de b/d. Esta vez, lo cuantitativo se convirtió en cualitativo por la presencia de los EEUU como componedor.
Trump hizo gala de las mejores lecciones de su libro The Art of a Deal. Intermedió entre contendientes de una catastrófica guerra de precios. Esta duraba ya cinco semanas y el precio del petróleo había caído el 70 %. En el entretanto, los saudís habían aumentado producción en mas de tres millones de barriles, a un sin precedentes 12.3 millones de b/d.
Los rusos se habían parado de la mesa marzo 6 al rechazar el recorte que se les exigía para neutralizar la drástica reducción en el consumo de la China, el mayor importador del mundo, y, en menor grado, del resto el Extremo Oriente, estrangulado por el coronavirus. Rusia subestimaba la profundidad de la crisis. El príncipe Salman decidió castigar el desplante en el peor momento. Don Sancho Jimeno, el héroe de Cartagena en 1697, había sido testigo de envilecimientos de la macuquina, pero nunca del peso plata de ocho reales, moneda universal.
Trump debió traspasar varias barreras para lograr sus fines con miras a la contienda electoral próxima. Modificó la tradicional política de enfrentarse al cartel de la OPEP para bajar los precios de la gasolina, y se unió al grupo, para proteger a su industria del petróleo. Por estos tiempos, el precio de la gasolina a nadie le importa, pero sí empleos petroleros en estados claves.
Donald se comprometió a disminuir producción, no con cuotas, como la Texas Rairoad Commission hace un siglo, sino contando con las fuerzas del mercado. Fue tan lejos que extendió aval a un renuente México que rehusaba recortar en mas de 100.000 b/d. Donald ofreció que EEUU rebajaría 300.000 faltantes de su vecino para allanar un último escollo del acuerdo. Pero no se comprometió a nada firme, que sería ilegal.
¿O sí? No hay que hacer cálculos muy precisos para saber que el fracking, que ha contribuido seis millones de barriles para hacer de los EEUU el primer productor del mundo, está sumido en cuidados intensivos de covid-19. Sobreendeudado, la mitad va a entrar en quiebra o invernadero. De ahí que, con fuerzas del mercado, Trump pueda prometer que EEUU hará lo suyo, y mas, para paliar los efectos petroleros de la pandemia.
Lo comprometedor, sin embargo, es que los 9.7 millones de b/d sustraídos por la OPEP y sus socios no serán suficientes. Con el mundo entero en el congelador hay quien prevea que la disminución del consumo será de 20 millones de b/d o más. Cuando eso pase. el ya rebosante almacenamiento de crudo va a copar cuanto tanque, tubería, tanquero, camión tanque y bidón haya en el universo. En ese momento, el crudo se derramará en el desierto para salvaguardar los yacimientos. si el mundo no sale pronto de la ergástula.
Rodolfo Segovia

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