Regiones: las causas del descuido
El país debe adquirir más conciencia de que es necesario aumentar la presencia del Estado en las fronteras para no perderlas.
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Después de conocer el fallo de la Corte Internacional de La Haya, surgieron varios artículos en los que se discutió el descuido en el que se tienen a algunas de las regiones. Varios de ellos, le atribuían esto a razones históricas y al curioso patrón de desarrollo de Colombia que ha privilegiado al centro y le ha prestado mucha menor atención a las regiones.
Es posible que así sea, también, porque ese patrón ha incidido sobre la distribución de la población en el territorio nacional que se ha concentrado en las áreas centrales andinas, en las grandes ciudades. Esto no tiene por qué continuar sin que cambie la tendencia, pero, va a pasar mucho tiempo y se necesita un gran esfuerzo, antes de que Colombia deje de ser principalmente un país andino y, tanto la población como la actividad económica, se muevan hacia las fronteras y se ocupe más uniformemente el país. Esta posibilidad y ese desequilibrio, incitan a pensar si se puede acelerar el proceso y a identificar cuáles pueden ser los principales obstáculos.
Uno de ellos es, sin lugar a dudas, la fuerza del statu quo. El cambio requiere un gran esfuerzo y no mucha gente está pensando en esas oportunidades y la tendencia es a no hacer algo distinto. Cuando surgen iniciativas, se les presta poca atención. Generalmente, el sector privado toma la delantera, sea porque la gente migra hacia los sitios antes de que llegue el Gobierno con servicios y haga presencia el Estado, o el sector empresarial percibe oportunidades y decide asumir los riesgos.
Por alguna razón, que puede tener orígenes históricos, en Colombia no se valora el esfuerzo empresarial ni se le reconoce totalmente su contribución. En consecuencia, en lugar de apoyar este esfuerzo, es común que se le interpongan obstáculos impidiendo que se haga realidad.
Los economistas, son conscientes de las oportunidades de desarrollo de las regiones, pero la mayoría de los que están o han estado en el Gobierno, no se preocupan por propiciar la adecuada explotación de ese potencial. ¿Cómo es posible que los gobiernos, el Nacional y los del Valle del Cauca, no han aprovechado el potencial de desarrollo que le otorga a Buenaventura, ser la puerta de entrada y salida de gran proporción de comercio internacional colombiano? ¿Cómo se explica, que en pleno siglo del Pacífico, se tenga a toda la costa Pacífica prácticamente abandonada?
Y no solamente la costa Pacífica es objeto de desatención. En La Guajira, dicen que el único presidente que les ha puesto cuidado fue Rojas Pinilla, y lo mismo decían antes en el Archipiélago de San Andrés y Providencia. Los pueblos y ciudades ribereñas del Orinoco y la Amazonía también se quejan del abandono.
Quizás sirva el fallo de la corte de La Haya de campanazo de alerta, para que en los centros de pensamiento y de decisión del país se adquiera conciencia de que es necesario aumentar significativamente la presencia del Estado en las fronteras para no perderlas, acompañada de desarrollo económico y comportamiento de buen vecino. Un ingrediente indispensable para esto, es que los economistas y los técnicos se interesen en el desarrollo regional.
Curiosamente les atrae mucho menos que la macroeconomía, quizás porque esta les es más familiar o porque es más fácil y confiere mayor sensación de poder manejar las tasas de interés que el desarrollo de La Guajira.
Les deseo felices fiestas y un buen 2013 a los lectores y colegas de este diario y me despido hasta enero.
Les deseo felices fiestas y un buen 2013 a los lectores y colegas de este diario y me despido hasta enero.
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