Negociar para todos

Tanto para el Gobierno como para los líderes del paro sería deseable el análisis a través de un mejor proceso.

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El escritor Javier Cercas, refiriéndose a Europa, asevera: “No podemos velar por nuestros propios intereses sin velar por los intereses de los demás, porque los intereses de los demás son nuestros propios intereses”.
Bien podría aplicarse esto a la situación prevalente en Colombia. Los pliegos de los autodenominados representantes del paro, no reflejan un real deseo de lograr cambios que beneficien al colectivo, sino que más bien demuestran un marcado sesgo ideológico.
El cambio institucional que reclaman los representantes debe gestarse en las urnas, que es donde se elige libremente al ejecutivo y al legislativo, y no en una negociación. En un sistema democrático a través de la elección libre de los funcionarios del ejecutivo y del legislativo es donde se deben plantear los temas de cambio institucional que están implícitos en algunas de las solicitudes.
Las protestas, cuya legitimidad quedó demostrada por el sinnúmero de participantes que surgieron de forma espontánea y sin un marcado liderazgo, fueron utilizadas para que se creara un “liderazgo” impuesto, que carece de la legitimidad que se requiere. La lista de 104 solicitudes del más heterogéneo origen carece de metas alcanzables y específicas con un propósito tangible como fin de las mismas.
Tanto para el Gobierno como para los líderes del paro sería deseable el análisis a través de un mejor proceso. Si se consiguiese fragmentar la lista de peticiones y dividirlas por temas para ser analizados por diferentes personas o entidades (tanto del gobierno como de la sociedad civil representativa de cada tema), creo se puede lograr un diálogo constructivo que avance en los asuntos que efectivamente el gobierno debe asimilar mejor.
Lo que dijo Cercas es igualmente aplicable a la clase dirigente de nuestra generación, quienes por muchos años fuimos negligentes en construir una sociedad que saliera de su egoísmo y buscara mecanismos que lograran conciliar los intereses personales con los del Conglomerado Nacional.
No solo los gobernantes sino todos los Colombianos debemos comprender que las nuevas generaciones han cambiado. Estas tienen unas prioridades que han tratado de exponer por medio de las marchas.
Los que tenemos el privilegio de tener hijos o nietos “adultos jóvenes” con quien analizar con cuidado sus sueños e inquietudes a futuro, debemos ser proactivos en el proceso de ayudar a alinear aquello que en materia económica y social aprendimos como “quasi dogma” y contrastarlo con la visión de esta nueva generación.
Difícil es aceptarlo, pero llegó el momento de pasar la responsabilidad a una generación de jóvenes que cree mecanismos para fomentar la movilidad social y logre una “cancha de juego” mejor nivelada, para que las clases sociales más vulnerables tengan posibilidades de surgir.
Esta filosofía de liderazgo, que lleva a un país más próspero e incluyente, logrará construir una paz verdadera en Colombia.
Salomón Kassin Tesone
Banquero de inversión.
skassint@gmail.com

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