Todos en un solo piso

Los ministros de Hacienda, Comercio y Agricultura tienen el reto de rediseñar el redescuento fusionando Bancóldex, Findeter, Finagro, y la FDN

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Un pilar fundamental de la política de desarrollo ha sido el crédito de fomento. La institucionalidad de este instrumento ha sufrido una profunda, pero congruente, metamorfosis.
Desde la constitución de fondos específicos en el Banco de la República, o dentro de otras instituciones como el Banco Central Hipotecario, el cual administró el Fondo Financiero de Desarrollo Urbano, hasta la creación de entidades específicas, como la Financiera Eléctrica Nacional, en 1982.
También se ha manifestado en bancos comerciales, como el Banco Ganadero, el Banco Cafetero, la Caja Agraria o el Instituto de Fomento Industrial que, como corporación financiera, participó como accionista en empresas insignias como Sofasa, Monómeros Colombo-venezolanos, Acerías Paz de Río o Papelcol, entre muchísimas más. Hoy quedan pocas de esas entidades financieras, pero las que quedan prestan un invaluable servicio a varios sectores de la economía colombiana. Principalmente los denominados “bancos de segundo piso”.
Aunque hay once bancos y fondos en esta categoría, como Icetex o Fonade, los que ocupan este análisis son Bancóldex, Findeter, Finagro, y la Financiera de Desarrollo Nacional. Los dos primeros son, en más de 99,9% propiedad de la Nación, a través de Minhacienda y Mincomercio, mientras que en Finagro hay participación importante de Davivienda y BBVA, y en la FDN hay participación foránea a través de IFC, Sumitomo Bank y la CAF. Sumados los patrimonios de las cuatro entidades, que suman $5,4 billones, la Nación alcanza a tener casi 90% del total.
La evolución del sistema financiero colombiano en la última década ha sido vigorosa, pero los beneficios de este crecimiento no han sido de igual proporción para la banca de redescuento.
Esta se ha vuelto menos rentable, menos eficiente y muestra preocupantes signos de marchitamiento real. En esta nueva época de racionalización y de optimización de los recursos públicos, tal vez ha llegado la oportunidad de proponer la fusión de estas entidades.
Un banco único de redescuento podría ayudar a corregir varios de los problemas. Entre los cuatro, por ejemplo, a noviembre de 2018, habían gastado casi $200.000 millones en nómina y gastos generales.
Y llama más la atención que Findeter, que tiene 35,7% de la cartera de los cuatro, haya sido responsable por 69% de los gastos administrativos. Sería conveniente que la Contraloría General de la República investigue por qué Findeter registró gastos en “servicios temporales” por más de $34 mil millones y viajes por $2,2 millardos.
Por otro lado, la cartera de créditos de las cuatro entidades creció a un muy mediocre 7% promedio anual desde 2010, mientras que los gastos generales lo hicieron al 17,2% y los de nómina al 12%.
Lo anterior redunda en que la utilidad sumada creció en promedio a 4,3% anual en el mismo período, siendo preocupante el caso de Bancóldex, que registró 0,1% en este indicador. Esto se refleja en un ROE conjunto de 6,0% en 2018, cuando en 2010 era 7,9%.
Los ministros de Hacienda, Comercio y Agricultura tienen el reto de rediseñar el esquema de redescuento y, posiblemente, la mejor forma sea la de fusionar los cuatro bancos, tener una sola nómina y varias ventanillas de crédito para cada una de las actividades que hoy atienden. Es decir, que sigan siendo bancos de segundo piso, pero que ocupen uno solo.
Sergio Calderón Acevedo
Perito financiero y docente
@sercalder60 / sercalder@gmail.com

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