Colombia pierde o desperdicia 9,76 millones de toneladas de alimentos al año, equivalentes al 34% de la oferta nacional disponible, según un estudio de Tetra Pak elaborado por Kreab Colombia, que advierte sobre las fallas logísticas que afectan el abastecimiento.
El informe Gobernanza del Derecho a la Alimentación y Resiliencia Logística en Colombia señala que el reto del país no consiste únicamente en aumentar la producción agropecuaria, sino en garantizar que los alimentos puedan conservarse, transformarse, transportarse y llegar oportunamente a los mercados.
La magnitud del problema se refleja en las 26.700 toneladas de alimentos que se pierden o desperdician diariamente, un volumen que supera las 1.100 toneladas por hora. La situación contrasta con el crecimiento de la producción nacional y los resultados del comercio exterior agropecuario.
Según las cifras presentadas en el estudio, las exportaciones agropecuarias y agroindustriales alcanzaron en 2025 un máximo histórico de US$15.317 millones, con un crecimiento de 33,5 %. Sin embargo, ese desempeño no elimina las dificultades para aprovechar los alimentos disponibles dentro del territorio nacional.
Uno de los principales hallazgos del estudio es que el 63,8 % de las pérdidas ocurre antes de la distribución. Esto evidencia que una parte considerable del problema se concentra en las primeras etapas de la cadena, desde la producción hasta el almacenamiento y el procesamiento.
Las frutas y verduras representan 6,1 millones de toneladas del total de alimentos perdidos o desperdiciados al año. Su conservación exige condiciones adecuadas para mantener la calidad y prolongar la vida útil, especialmente cuando deben trasladarse desde zonas rurales hacia centros de consumo.
El análisis identifica cuatro barreras que dificultan la conexión entre el campo y la mesa: las condiciones de conservación, la capacidad de transformación, la movilización de alimentos entre regiones y la articulación entre la oferta de los productores y la demanda de los mercados.
La primera está relacionada con la infraestructura disponible para almacenar y conservar los productos. Cuando no existen condiciones adecuadas, los alimentos pueden perder calidad antes de su comercialización, lo que reduce las posibilidades de aprovechar la cosecha y limita las oportunidades de ingreso para los productores.
La transformación también ocupa un lugar central. Procesar determinados productos permite ampliar su vida útil, aprovechar excedentes y generar alternativas comerciales. El estudio plantea que fortalecer estas capacidades regionales puede contribuir a reducir las pérdidas y mejorar el aprovechamiento de la producción agroalimentaria.
A estas dificultades se suma el transporte. Según la Encuesta Nacional Logística de 2024, los costos logísticos equivalen al 15,6 % de las ventas. La cifra pone sobre la mesa la importancia de mejorar la eficiencia de las operaciones y la conexión entre las regiones productoras y los mercados.
Marcela Velásquez, directora general de Tetra Pak Andina, sostuvo que la competitividad de la cadena depende de algo más que el volumen producido. “La competitividad de un sistema alimentario no se mide únicamente por cuánto produce, sino por su capacidad para aprovechar esa producción y convertirla en alimentos disponibles para las personas”, señaló.
La directiva agregó que las decisiones sobre infraestructura, tecnología, procesamiento y logística tienen efectos sobre toda la cadena. Por ello, el desafío para Colombia consiste en conectar las capacidades productivas de los territorios con las necesidades del mercado, reducir pérdidas y garantizar que los alimentos lleguen de manera eficiente y segura.