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El gerente general del Banco de la República, Juan José Echavarría, presentó el lunes el informe de inflación del Emisor, en el que destacó que si bien la economía no crecerá a grandes tasas, la expectativa es que el crecimiento de la segunda mitad del año mejore con respecto a lo que se registrará en la primera parte del 2017.
De acuerdo con el equipo técnico del banco central, en el primer trimestre se podría reportar un PIB expandiéndose al 1,3%, sin embargo, esto mejoraría a partir de julio con lo cual el PIB cerraría el año en 1,8% como cifra más probable, en un rango que va del 0,8% al 2,6%.
Para Echavarría, “en 2009 teníamos una situación similar a la actual con la diferencia que las grandes economías del mundo tampoco estaban teniendo un gran comportamiento. Este año podemos pensar que nos favorecerá la reactivación de la economía en Estados Unidos; además, Europa por primera vez en varios periodos creció en el primer trimestre más que EE. UU.; y también Japón, sin ser sobresaliente, sigue creciendo, China se espera que lo haga al 7% e India podría crecer aún más que este”.
Pero no solo esto le da para pensar que la segunda mitad del año será mejor, reiteró que el precio del petróleo de hoy es más favorable que el de los últimos años, y las tasas de interés menos restrictivas contribuirán a que el PIB se comporte mejor.
Añadió que la economía colombiana se encuentra culminando el proceso de ajuste en su demanda interna en respuesta al deterioro del ingreso nacional registrado desde mediados de 2014.
Sostuvo también que ante este deterioro, reflejado principalmente en una caída de los ingresos públicos, la reforma tributaria era necesaria para alcanzar un ajuste ordenado de la economía, garantizar la sostenibilidad fiscal y externa del país.
No obstante, indicó que en el corto plazo, el aumento del IVA y de otros impuestos indirectos han afectado la capacidad de gasto de los hogares y por esta vía el consumo.
Concluyó que el menor poder adquisitivo de las familias debido al incremento de la inflación y las acciones de política monetaria necesarias para hacer retornar la inflación a la meta del 3%, también han sido factores que han contribuido a la desaceleración del crecimiento económico.