Hoy, el presidente Sarkozy y el primer ministro Fillon, responsabilizan a las Farc (llamado de Sarkozy a Marulanda, 6/3/08), mientras el canciller Kouchner critica a Colombia (2/3/08). Tratándose de la familia Betancourt, esta postura es entendible por su temor a un endurecimiento de las Farc y al rescate militar, e interés natural en el Acuerdo Humanitario. También se entendía de parte del Gobierno francés, mientras el colombiano no brindaba seguridades formales a Francia y Estados Unidos de que no intentaría rescatar por la fuerza a sus ciudadanos secuestrados sin consulta previa a una u otros. Estas han sido dadas de tiempo atrás -cuando Uribe aún daba papaya por medio de inconvenientes declaraciones guerreristas, hoy felizmente en desuso- no subsistiendo justificación lógica, ética o práctica alguna. Se ha venido presionando a quien no era y (salvo por Sarkozy y Fillon, desde mayo/07), dejando de presionar a los responsables de la vida y libertad de la secuestrada. La opinión pública francesa tiende a avalar tres tesis farianas y chavistas: a) el verdadero terrorismo reside en el paramilitarismo, el cual permanece intacto; b) Uribe es narcoparamilitar, manipula el conflicto y no desea la paz; y c) esta es una guerra importada, librada por Estados Unidos a través de Colombia contra el nuevo consenso de izquierda suramericano. Más allá de su desmesura, esta lectura desconoce las características criollas del conflicto y desestima el hastío de toda una sociedad civil con cuatro décadas de crímenes farianos de lesa humanidad y su contundente No a las Farc (2 por ciento de apoyo, 96 de de rechazo). Los medios franceses callaron la marcha multitudinaria del 4 de febrero y reservaron su despliegue para la del 6 de marzo, tan importante, pero mucho menos nutrida. No se trata de contrastar la barbarie de unos y otros para elegir al enemigo, sino de sanar las heridas abiertas entre víctimas y familiares (con verdad, justicia y reparación; segunda marcha), y superar al tiempo el principal obstáculo para la paz (Farc, primera marcha). Tras el debilitamiento militar del Eln y la desmovilización efectiva de 85 por ciento o más de los paramilitares (dada una proporción de recalcitrantes y reincidentes comparable con las de El Salvador, Guatemala, Kosovo
), ha caído considerablemente la violencia imputable a ambos grupos. El debate Riesgo de la Crisis para Betancourt, del programa De Eso se viene hablando/C Dans lair (France5) sobre el operativo contra Reyes (6/3/08), ilustra la rígida corrección política francesa. El presentador Yves Calvi lanza la primera perla: al ordenar el operativo, Uribe apuntaba a(
) la muerte de Íngrid. La segunda corresponde a Fabrice Delloye, ex esposo de Íngrid y padre de sus dos hijos. Uribe libra exclusivamente una política de guerra contra las Farc para ocultar sus serios problemas judiciales porque ha sido vinculado a expedientes paramilitares. Apoyan esta tesis Calvi y Laurent Combalbert, del Grupo Geos. La tercera es la apreciación de Delloye, Calvi y Sébastien (comentarista de las imágenes del operativo), de que de tiempo atrás todos sabían la existencia del campamento de Reyes en Ecuador. La relación institucionalizada de Francia con Reyes, admitida por Kouchner y evocada en el debate, era conocida por Colombia. Incursionar el primero de marzo, estando tan cerca la liberación de la secuestrada, refleja por ende el propósito de abortarla. Uribe también procuraba poner fin a un vuelco de opinión a favor de la liberación de los rehenes (Delloye y Coronado). Finalmente, es un manipulador(
) formidable del conflicto, motivado por sus intereses políticos y no por la paz (Delloye). Cinco hechos contradicen estas presunciones: llamada de Chávez a Reyes (27/2/08), cuya interceptación permitió a las autoridades ubicar a este último; desconocimiento colombiano de los contactos Francia-Reyes en Ecuador (Uribe, Santo Domingo); mandatos electorales del 2002 y EL 2006 para la lucha contra el terrorismo; carta del 14/2/08 de Iván (¿Ríos?) y Ricardo (¿Rodrigo Granda?) para Manuel (¿Marulanda?) y el Secretariado sobre una eventual liberación de Íngrid en una no muy cercana cuarta etapa; y evidencia de que el despeje de Pradera y Florida no es inamovible de las Farc para negociar el Acuerdo Humanitario, siendo Plan B la concentración de secuestrados y guerrilleros presos en Venezuela para su posterior intercambio (cartas de Reyes al Secretariado del 21/9/07, Iván para Manuel del 4/10/07 e Ivány Ricardo para Manuel del 8/2/08). Para el lúcido politólogo y cuarto participante Alfredo Valladão, las Farc siempre dejaron en claro que la liberación de Íngrid no sería gratuita, por lo cual la pregunta ha de ser ¿a cambio de qué? y qué tan factible es ese qué, políticamente, para Colombia. La última perla es de Coronado: los Estados Unidos llevan unos 30 años fortaleciendo los aparatos militares colombianos y Colombia recurre a comandos israelíes, con lo cual se comprueba la ingerencia extrarregional en el conflicto. (Hasta 1998, la ayuda militar de E.U. a Colombia asemejaba la dada a Ecuador, Perú o Venezuela). Tan autista como la incapacidad de la opinión francesa para aprehender el conflicto colombiano es su aislamiento del entorno venezolano. Según palabras de Bertrand Le Gendre en Le Monde (21/2/08), decepcionada (por Cuba)... cierta izquierda francesa ha trasladado su fervor de antaño al advenimiento en América Latina del socialismo del siglo XXI, con Hugo Chávez como figurón de proa. Ilustran el hecho la apología de Chávez, llamado unificador de América Latina por el eurodiputado verde francés Alain Lipietz en Bogotá (El Tiempo, 6/1/08), y las insensatas declaraciones de Jack Lang en Caracas, por las cuales el dirigente venezolano de izquierda Teodoro Petkoff, lo llama duramente a la cordura (El Tiempo, 21/2/08). Tras rescatar a Chávez y su democracia particular, Lang juzga agresiva la posición de Uribe frente a las Farc y lo acusa de poner en peligro la vida de los rehenes. No responsabiliza a dicha guerrilla ni condena la utilización de rehenes como escudo humano. Petkoff denuncia la inmoralidad de su postura(
) políticamente inaceptable y recuerda que los actos terroristas las han descalificado del todo en el terreno político. El Chávez conciliador de Santo Domingo demostró ser menos autista que sus admiradores. Retrocedió ante una combinación de factores: encuestas de opinión contrarias; desabastecimiento crítico de la población venezolana, que una ruptura total con Colombia habría exacerbado; pobre organización ofensiva de sus fuerzas militares, ante todo llamadas a proteger los santuarios venezolanos de las Farc; y duras advertencias estadounidenses -respaldo a Colombia en un conflicto bélico y eventual calificación de Venezuela como nación terrorista, con graves consecuencias jurídicas y económicas para ella (y, de paso, para Colombia). El argumento de que a las Farc les llueven las críticas también ha perdido credibilidad desde la divulgación de la carta de Raúl Reyes al Secretariado del 28/2/08: el punto negro es el incremento de la presión por Íngrid, por cuenta de las declaraciones de Luis Eladio Pérez, dando cuenta de su extrema gravedad y el trato discriminatorio contra ella. Tanto las Farc como Chávez son susceptibles a la presión nacional e internacional. ¡Qué lástima que la del Gobierno de Francia sobre éstas lleve escasos 10 meses y a su sociedad civil repugne presionarlas!'' Los medios franceses callaron la marcha multitudinaria del 4 de febrero y reservaron su despliegue para la del 6 de marzo, tan importante, pero mucho menos nutrida.'' Tan autista como la incapacidad de la opinión francesa para aprehender el conflicto colombiano es su aislamiento del entorno venezolano.Tomás Uribe Mosquera. Consultor internacional WILABR