Hugo Ospina, representante de los taxistas en Bogotá, reconoció haber "armado un escándalo público" en un centro de servicio de Uber, ubicado en el centro comercial San Rafael, en la noche del martes.
Debido al altercado, una persona llamó a la Policía Nacional, que procedió, minutos después, a sellar el establecimiento.
En la orden de comparendo, las autoridades anotaron "que se solicitó la documentación requerida del establecimiento público, invocando el artículo 87 del parágrafo 1 del nuevo Código de Policía".
“Yo fui a este sitio con un grupo de compañeros a decirles a los que se estaban inscribiendo que no lo hicieran, que no se dejaran engañar, porque les van a suspender la licencia de conducción y porque el servicio que presta esta empresa es ilegal. Mientras eso ocurría alguien llamó a la Policía y en ese momento los uniformados llegaron. Luego sellaron el local. La razón no la conozco. Ahí sí debería preguntárselo a la Policía”, le dijo a Portafolio.co el líder de los taxistas.
Ospina agregó que no llegó con los uniformados, ni mucho menos ordenó su cierre pues, claramente, no tiene facultades para hacerlo.
POSICIÓN DE UBER
Respecto a los hechos, Uber aseguró en un comunicado que: “rechazamos enfáticamente el sellamiento de uno de nuestros centros de atención a socios conductores, en lo que claramente es un procedimiento irregular. Es preocupante que miembros de la Policía Nacional apoyen estos hostigamientos, liderados por Hugo Ospina”.
Para Uber, “el nuevo Código de Policía, en su artículo 87 numeral 3, es muy claro en que el requisito de comunicar la apertura de un nuevo establecimiento no es aplicable en este caso, ya que este centro de atención opera desde el 19 de Julio de 2016, incluso antes de la expedición del Código. Uber ha apelado esta medida e iniciaremos las demás acciones legales que eviten abusos como los cometidos hoy”.