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Mientras algunos sectores de la economía están esperanzados porque después de la cuarentena podrán reactivarse gradualmente, otros no ven que eso se pueda dar pronto. Todo, porque la naturaleza de sus negocios es el ‘contacto social’, principal causa de la propagación del coronavirus.
La situación afecta lo relacionado con el entretenimiento: desde grandes espectáculos deportivos como el fútbol, pasando por conciertos, cines, parques de diversiones, eventos culturales y de negocios, turismo, discotecas, bares, restaurantes y gimnasios. Incluso, las distintas iglesias que han encontrado en la virtualidad una aliada para congregar fieles, han visto bajar el ritmo de contribuciones que sirven para el sostenimiento de su infraestructura y sus colaboradores.
La zozobra aumenta cuando el propio presidente, Iván Duque, ha hablado de que las restricciones a las aglomeraciones son necesarias, ya que el virus puede estar presente 12 meses en un escenario moderado, o hasta 18 meses en un escenario crudo.
“Después del 27 - de marzo - no vamos a ir al estadio, no va a haber fútbol, no podemos esperar volver a conciertos, ni a bares ni a discotecas”, dijo.
(Vuelos internacionales seguirán cerrados después de la cuarentena).
Los empresarios saben que hay que hacer frente común para evitar la propagación, pero también expresan la incertidumbre por la suerte de sus negocios. Unos dicen que no se les ha tenido en cuenta en los planes de apoyo pese a que fueron los primeros en cerrar y serán los últimos en reactivarse, y otros piden protocolos para no suspender del todo. En todo caso, varios de ellos analizan estrategias para generar ingresos.
Por ejemplo, el Movistar Arena, ícono de los conciertos en Bogotá, concretó una alianza temporal con el supermercado online Merqueo para que despache sus mercados desde allí, ahora que los domicilios cobran fuerza.
Las cadenas de cine no ven fácil el panorama. Pablo Umaña, gerente de Cinemark, dijo a Portafolio que “operar, con capacidad reducida por el distanciamiento social, iniciativa no exclusiva de Colombia, tampoco es solución para las empresas, que cargan muchos gastos”. “El regreso a la normalidad será lento y doloroso. Se presentarán bajas entre los jugadores que no logren financiarse mientras que se normaliza el negocio. Las pérdidas en el cine son inmensas, exhibidores, distribuidores, productores, actores, guionistas y muchos más están afectados”, agregó, al anotar que falta apoyo del Gobierno.
Camilo Ospina, de Asobares, dice que el panorama es desalentador para bares y discotecas. Pedimos que el Gobierno tenga una mano extendida con un sector que en las condiciones actuales se va a declarar en quiebra e insolvencia. Son más de 50.000 establecimientos y 250.000 empleos, comentó. El cobro de los arriendos y que las ayudas no lleguen a los agremiados son las preocupaciones centrales.
SIN EVENTOS
Ocesa Colombia, firma de contratación, producción y presentación de eventos y espectáculos musicales y deportivos, es otra de las afectadas. Su directora, Luz Ángela Castro, explicó a este diario que el primer golpe fue cancelar el concierto de la banda Maroon 5 que era 14 de marzo. En adelante, han venido cancelaciones y reprogramaciones, lo que ha implicado suspender la operación, al tiempo que afirmó que los auxilios del Gobierno no aplican para mitigar el impacto de no tener ingresos.
A su voz, en el gremio de la Industria de Producción de Eventos y Espectáculo (IPEE), se sumó la del empresario Andrés Chamorro, al frente de sitios reconocidos como Chamorro Entertaiment City Hall Bogotá y City Hall el Rodeo Medellín.
Consideró que la actividad no ha sido visible para las autoridades y reclama alternativas o protocolos sanitarios y de prevención, para que puedan operar de manera responsable. El uso de cabinas de desinfección y la delimitación de la distancia entre personas, son medidas que se podrían considerar.
TURISMO Y PARQUES
Ángela María Díaz, directora Ejecutiva de la Asociación Colombiana de Parques y Atracciones (Acolap), advierte que “si pudiéramos calificar el estado de los parques de diversiones podríamos decir que el panorama es devastador” y estima que están comprometidos cerca de 5.000 empleos. “No hay ingresos y cada día que pasa, por más esfuerzos que hacen las empresas por mantener las nóminas, ven que esta situación es prácticamente insostenible. Hacemos un llamado al Gobierno para que las ayudas lleguen al sector que necesitan un salvavidas ya”, planteó.
Luis Carlos Arango, director general de Colsubsidio, una de las cajas de compensación que maneja eventos y tienen centros vacacionales y de entretenimiento como Piscilago, dijo que esta temporada se mantendrán sin operar distintos servicios, garantizando la continuidad de los empleos. “En la medida que el Gobierno anuncie que se levantan las restricciones para el sector del entretenimiento y los eventos, estamos listos para arrancar de nuevo la operación y apertura de estos servicios; estaremos abriendo las puertas con todos los protocolos de prevención en salud necesarios, para brindarles la mayor seguridad tanto a nuestros colaboradores como nuestros clientes y afiliados”, comentó el directivo.
De acuerdo con Paula Cortés, presidenta de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo, Anato, ella tiene confianza en que el sector pase la dura prueba que lo tiene hoy paralizado y que le deja una Semana Santa sin ventas y sin turistas. A su juicio, “debemos destacar que el Gobierno tuvo una intervención rápida sobre el sector porque entendió la necesidad que teníamos, siendo los más afectados mucho antes que las demás industrias, y nos brindó alivios para ese momento”, pero aseguró que trabaja con las autoridades para sumar más acciones en favor del segmento.
Sitios turísticos que atraen a los extranjeros como la Catedral de Sal de Zipaquirá también enfrenta una dura situación al no poder abrir. Sin embargo, analiza opciones de servicio que espera plantear a las autoridades para que se permita activar el ingreso. Orlando Sotelo, gerente de la Catedral de Sal, señaló que se están rediseñando actividades como, por ejemplo, el uso de un aula de realidad aumentada para evitar el contacto entre las personas.