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La apuesta es a que en un período, no demasiado largo, se pueda volver a la normalidad. Así, cuando se reabra el mundo, y en especial Colombia, las personas estarán ávidas de consumir y de que sus vidas retomen la normalidad.
La afirmación es de Bernardo Vargas, presidente de ISA, quien en diálogo con Portafolio, señaló que una vez se encuentre la vacuna para frenar el avance de la covid-19, la dinamización de la economía será por un tiempo largo.
“Pero, por el momento la reactivación debe ser parcial, bajo unos protocolos de prevención sanitaria”, afirmó.
Ante la covid-19, el país está en el debate entre la economía y la vida, ¿cuál es su opinión?
Es un debate absurdo. No es ni lo uno, ni lo otro. Los que quieren separar esos dos conceptos se equivocan. Lo que debe haber es un equilibrio entre la salud y la economía. Si no se programa el aislamiento, el porcentaje de muertes lo que lleva a una situación inmanejable. Y del otro lado de la moneda, el prolongar una cuarentena, tampoco es posible porque la economía no resiste y también se presentaría un desastre social.
¿Cómo sería ese equilibrio?
Es encontrar un justo medio. Y es lo que ha hecho el Gobierno Nacional. Se inicia con un aislamiento, no muy prolongado, ni tampoco tan estricto, que le permita a la curva una reacción positiva, y con un componente clave, que es un cierre rápido a partir del primer contacto. Todo esto ha sucedido en el país.
Si se compara nuestra situación con la de varios países de Europa, que iniciaron el confinamiento 40 días después del primer caso y que les ha costado tanto en salud como en economía, vamos bien. Si la curva empieza a bajar, se debe abrir el país de forma gradual.
¿Por dónde debe abrir el país su economía, y de forma gradual?
La apertura se debe hacer, especialmente, en sectores que tengan unas características particulares. Lo primero es que posean condiciones óptimas en sus lugares de trabajo, que les permita volver a la normalidad sin ningún problema de salud. Segundo, los frentes de obra en infraestructura permitirán armar protocolos para que las cuadrillas de personal laboren sin alteraciones. Además, los sectores deben tener un impacto macroeconómico grande porque generan dinamismo que termina por beneficiar las finanzas del país.
¿La pandemia de la covid-19 metió al país en una recesión?
Sin duda mandó al país a una recesión. Un golpe como este, generalizado, en donde el nivel de consumo de las personas bajó ostensiblemente es sin duda un impacto recesivo inimaginable. Nadie preveía en los mapas de riesgo un evento como este, que puso en jaque al mundo entero.
¿Ante esta coyuntura, cómo se debe reactivar la economía?
Se está apostando a que en un período, no demasiado largo, se pueda volver a la normalidad. Es decir, que se tenga al alcance una vacuna o medicina que permita contrarrestar el impacto del coronavirus. Cuando se reabra el mundo, y en especial Colombia, las personas estarán ávidas de consumir y de que sus vidas retomen la normalidad. Es una dinamización de la economía, y por un tiempo largo. Pero, por el momento la reactivación debe ser parcial, bajo unos protocolos de prevención sanitaria.
El aislamiento genera unas necesidades fiscales inusitadas, así como unas necesidades de financiación, también inusitadas. Y esto para el sector público y privado es un desafío inmenso.
¿En esta coyuntura, qué viene para el sector energético?
Es uno de los sectores que puede reaccionar con mayor celeridad. Su modelo permite desarrollar obras con cuadrillas grandes, pero manejables, y bajo protocolos sanitarios rigurosamente establecidos. En el aislamiento preventivo obligatorio el país gozó sin interrupciones del servicio de energía eléctrica. Además es uno de los sectores macroeconómicos más críticos para volver a la normalidad.