Me hacen el favor y torean, pero no maltratan. Y me morigeran las conductas crueles contra el cornúpeta y el caballar, porque la protección de los animales forma parte de la red constitucional de protección del ambiente.
Para la corrida inaugural de la temporada taurina 2011, la Plaza de Toros de Santamaría estaba llena hasta las Torres del Parque, bañadas ambas por el esquivo sol de enero. Luego del paseíllo flamante, Julián López, 'El Juli', apareció para encarar al primer astado, entiéndase toro, un cárdeno y magnífico animal que había salido como una tromba a barbear donde estaban sentados Luis Noé Ochoa y Antonio Caballero, más abajito de Jaime Castro, que descabellaba un 'Derecho de Petición'.
Maestro de maestros, y a los gritos de 'Ole', 'Ole' y 'Dame tu PIN', el torero español se lució con el capote, llevándolo con cadencia hasta un estallido de aplausos, que retumbó por toda la ciudad. El picador surgió sigiloso en su cabalgadura, dispuesto a barrenar al cuadrúpedo indómito, es decir, a introducirle la puya, penetrándolo y revolviendo el instrumento de manera semejante a la que usan los carpinteros con las barrenas.
Fue entonces cuando irrumpió un hombrecito que corrió por el callejón, llamando la atención del diestro con el dedo índice, que movía en sentido negativo como la mamá de Andrés López. "Alto ahí, alto ahí, matador, no, señor", gritó congelando la alegría del recinto.
'El Juli' se acercó a donde estaba el espontáneo y la Policía se desplazó para cercarlo, obedeciendo una instrucción gestual del alcalde Samuel Moreno, acomodado en su sitio oficial. --Soy Delegado de la Corte Constitucional --señaló hacia el lugar donde se hallaba sentado su presidente Mauricio González--, y me han encargado hacer cumplir el Comunicado No. 44 del 30 de agosto de 2010. La plaza hervía de impaciencia, abroncada, y 'El Juli' no entendía un 'c... arajo'.
--Usted puede practicar esta actividad de entretenimiento y expresión cultural con animales aquí contenidos --continuó el Delegado de la CC--, pero, óigase bien, estos deben recibir protección especial contra el sufrimiento y el dolor en el transcurso de estas.
Entonces apareció el doctor Felipe Negret, afanado porque el público ya comenzaba a gritar que devolvieran la plata, imagínense. --Señor --dijo--: este no es momento para... --El letrero, doctor, ¿trajo el letrero? Le corresponde como autoridad de la plaza.
El doctor Felipe lo miró como si fuera un cachetero e hizo una señal a dos hombres sentados entre sol y sombra, vestidos como para San Fermín, que se levantaron automáticamente al son de un pasodoble, izando una pancarta patrocinada por la Lotería: "este es un espectáculo bárbaro. Estamos adecuándonos entre expresiones culturales y deberes de protección a la fauna. Ustedes perdonarán".
El público chiflaba, Guillermo Rodríguez comentaba, 'El Juli' 'madreaba' y el delegado se preparaba para rematar la suerte. --Me hacen el favor y torean, pero no maltratan. Y me morigeran las conductas especialmente crueles contra el cornúpeta y el caballar, porque la protección de los animales forma parte de la red constitucional de protección del ambiente, que se ha venido a denominar 'Constitución ecológica'.
Nada de picador, no quiero ver banderillas, y ay de que intenten matarme al ungulado... 'El Juli' terminó de darle el PIN a una simpatizante ojalada y dijo por vigésima vez 'Joder'. -Porque como les expliqué esta semana en la Gallera San Miguel -concluyó sabiamente el Delegado-: una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. ¡Adelante, matador, y 'olé'!