Las ventas externas entre enero y mayo de este año muestran, por fin, una reacción que no se puede desconocer. Su valor ascendió a 14.689 millones de dólares, un incremento del 24,9 por ciento con respecto al mismo periodo del año anterior. De igual manera, la inflación volvió a estar dentro del rango meta del Banco de la República, al ubicarse en 3,99 en los últimos 12 meses.
Las exportaciones mineras crecieron 44 por ciento, impulsadas por el carbón, el petróleo crudo y un incremento muy importante de gasolina, probablemente asociado a la Refinería de Cartagena. Las manufacturas son el único sector que presenta una caída: 2,4 por ciento. Pero algo que realmente es muy positivo es el crecimiento de los llamados ‘otros sectores’, que ya acumulan 832 millones de dólares, con un crecimiento del 84 por ciento. Por destinos, llama la atención los incrementos a Portugal y Turquía.
En medio de las dificultades económicas y políticas del país, estas son dos muy buenas noticias, porque con este comportamiento otros elementos de nuestra macroeconomía tendrán mejoras en los próximos meses. La inflación bajo control permitirá que el Banco de la República continúe con la disminución de la tasa de referencia, y esperamos que ya pronto los deudores empecemos a sentir la disminución de las mismas. El Emisor calcula el rezago en seis meses. Esto aliviará las finanzas de los hogares y las empresas, lo cual será una buena señal para aumentar el consumo.
Las ventas externas contribuirán a la continuación del cierre en el balance externo, y con ello puede converger hacia la meta que tiene el gobierno este año. Además, aportan al crecimiento del Producto Interno Bruto, y las mineras contribuyen, de manera importante, a mejorar las finanzas públicas.
No obstante, hay otros elementos muy preocupantes en el contexto: la tasa de desempleo en las grandes ciudades está subiendo, y todo hace prever que lo continuará haciendo. El cierre financiero de las 4G no se ha producido, y de las 24 vías programadas solo se han logrado en nueve de ellas. La poca inversión pública sigue fluyendo muy lentamente y no está contribuyendo a reactivar la demanda, y, por supuesto, la incertidumbre que siempre traen las campañas electorales hace que muchos agente económicos congelen sus decisiones de inversión o expansión para cuando los temas políticos hayan sido definidos.
Dos indicadores no son suficiente, pero sí pueden ser un indicio importante de que la economía tiende a recuperarse, y, de pronto, la meta de 2 por ciento de crecimiento del PIB de este año se pueda lograr.