Es un hecho que debemos consumir menos energía y menos agua, para evitar el racionamiento que puede llegar: pocas personas comprenden que consumen de más sin darse cuenta.
En los últimos años, el concepto de “gasto hormiga” ha tomado carrera en los medios, para nombrar a “esos pequeños gastos que hacemos”, que se vuelven tan cotidianos, recurrentes y pequeños para algunos que, simplemente pasan desapercibidos y se van asentando en el fondo del bolsillo como pequeñas boronas y, que según un estudio de RADDAR, le cuestan cerca de $300 mil mensuales en promedio a los hogares colombianos. Hablo de streaming de video, de audio, servicios de IA, plataformas de pagos continuos, domicilios, licencias de sotfware olvidadas e incluso pagos a servicios en la nube de teléfonos que ya no se usan.
Paralelo al concepto de gastos hormiga, existe el de “consumos ocultos”, que son las cosas que usamos sin darnos cuenta, porque la costumbre, el hábito, desconocimiento e incluso el descuido nos llevan a consumir más de lo que realmente creemos que lo hacemos.
Un ejemplo simple de esto es el horno microondas de la casa, que normalmente está enchufado todo el día, para evitarnos el tedioso ejercicio de conectarlo y desconectarlo; lo mismo pasa con televisores, aparatos de reproducción de video, máquinas para hacer ejercicio, cafeteras, cargadores de celular, a lo que se suma al goteo de las duchas, lavamanos, lavaplatos, tazas de baño e incluso las mangueras de agua a las neveras. Aunque esto no les cuesta mucho a las personas, quizá $25 mil mensuales adicionales, si causa mayor demanda de energía y agua en el sistema.
Estamos acostumbrados a dar por sentado que todo funciona, que las cosas no cuestan tanto y que son ilimitadas y eternas, más algunos ya vivimos los apagones y hace solo dos años en Bogotá vivimos racionamientos de agua, lo que debería hacer que la gente ya fuera consciente de lo que puede pasar, más esto no es así.
El mayor consumo eléctrico por el aumento de la cantidad de aparatos que usamos y el crecimiento poblacional causan que la necesidad de generar más energía sea creciente, sin que tengamos las capacidades de hacerlo y con la enorme fragilidad que tenemos de generarla desde los embalses que dependen de las lluvias, que estarán escasas por varios meses.
Muchas personas no se dan cuenta de lo que pasa y mucho menos de lo que puede pasar, manteniendo sus hábitos de gastos hormiga y consumo oculto debido a que ni los ven ni los sienten, porque estos son parte de su cotidianidad, de su pereza y de su poca voluntad de actuar; más la cuenta de cobro está a la vuelta de la esquina, esperando como la covid19, para darnos una lección sobre lo que damos por sentado, sobre nuestras abusivas comodidades y nuestras dependencias a la energía, el agua y las comunicaciones. Esperemos que actuemos a tiempo.
Camilo Herrera Mora
Fundador de RADDAR.