Los cafeteros mas pobres necesitan para enfrentar las crisis, económica y de salud, que apenas comienzan, el apoyo decidido del Fondo Nacional del Café.
El Gobierno, tan generoso en épocas pasadas tiene compromisos ineludibles con los demás sectores marginales que limitan su campo de acción.
En este escenario La Federación de Cafeteros tiene una oportunidad de oro de ponerse a la altura de las circunstancias para ayudar a los cafeteros mas pobres.
La Federación puede reducir lo que cobra al gobierno por administrar el Fondo Nacional del Café y destinar ese dinero a dar una ayuda directa a los productores.
A la Federación, este gesto no la afectaría mayormente en su funcionamiento.
Si a alguien le ha ido bien y le va a ir mejor, en esta crisis económica que esta comenzando es a la Federación de Cafeteros de Colombia. No hablo de los cafeteros, hablo de la compañía privada que maneja los impuestos que pagan los cafeteros al exportar su café.
En efecto, los cafeteros le pagan al Gobierno un impuesto de seis centavos por libra exportada como aporte parafiscal al sector. Con estos dineros el Gobierno a su vez contrata a la Federación Cafeteros, para que maneje estos recursos, pagándole por su administración tres centavos. Es decir, 50% de los recursos que pagan los cafeteros se destinan a pagar la administración de los restantes tres centavos.
Buen negocio, para la Federación. Si a esto se añade que sus gastos son en pesos y sus ingresos en dólares, con la perspectiva de mayores devaluaciones, el negocio es redondo. Los actuales ingresos de la Federación son los mas altos en este milenio.
Los cafeteros venían gozando de ingresos altos fruto de variables exógenas a los buenos oficios de la Federación, como lo son el aumento de la demanda de café colombiano y, sobretodo por la devaluación del peso.
Pero los costos también han venido aumentando, fruto de los altos precios de la mano de obra y los fertilizantes que se importan.
Ante la escasez de mano de obra que resulte de la pandemia y una devaluación sin control, hay que proteger el ingreso de los cultivadores de café.
La Federación, ajena a los costos de producción, goza de una situación envidiable. En efecto, con todos sus gastos en pesos, salvo las inoficiosas oficinas en el exterior, la gran beneficiaria del aumento de producción y de la devolución del peso ha sido la Federación.
En tiempos normales no habría razón para terminar la fiesta. Pero estos tiempos no son normales.
Es el momento para que la Federación muestre su grandeza y actué. Se debe volcar a ayudar a su base mas necesitada.
La fórmula es sencilla. Solo se requiere que La Federación y el Gobierno firmen un Otro Sí al Contrato de Administración del Fondo Nacional del Café disminuyendo a dos centavos los pagos que recibe la Federación por administrar los recursos de los cafeteros y permitiendo que el Fondo Nacional use esos recursos (por los menos 80 mil millones de pesos anuales) para dar una ayuda directa en dinero, los productores más pobres.
Felipe Robayo
Consultor