Michael Porter dice que “aumentar la productividad de una economía a largo plazo debería ser el principal objetivo de la política económica”, esto sobre la pérdida de competitividad de la economía americana, en un artículo de la Harvard Business Review, dentro del US Competitiveness Project.
También sostiene que “esfuerzos del gobierno para estimular la demanda no garantizan la prosperidad de un país. Crear empleos sin mejorar la productividad no aumenta el patrón de vida de los trabajadores y la competitividad de las empresas a largo plazo”.
La globalización hace que las empresas amplíen sus horizontes geográficos, segmenten sus cadenas productivas y redistribuyan la localización de sus plantas.
Pero estas cadenas no se están transfiriendo a nuestro país.
Lo que sucede es que están amenazadas industrias convencionales de bajo valor agregado como textiles, confecciones, calzado, muebles y otras más, que emplean mano de obra poco calificada, muchas en dificultades.
Señala Porter que “cuando una empresa construye su planta en China o en Polonia, en vez de hacerlo en EE.UU. o Brasil, está en la práctica respondiendo a una pregunta: ¿qué país puede volverlo más capaz de tener éxito en los mercados globales?”.
Sabemos que los gobiernos más dinámicos y eficientes compiten para atraer estas inversiones en volúmenes suficientes que puedan mantener la creación de empleos y el crecimiento sustentable de la economía con políticas a niveles de gobierno central, regional y municipal.
Colombia debe atacar las raíces del problema de competitividad que la encuesta agrupa en elementos macro, y que afectan las condiciones generales de la economía, y micro, que condicionan el ambiente directo de negocios de las empresas.
En cuanto a las macro, señalo algunos elementos: hay que fortalecer instituciones públicas que apoyen todo este proceso, junto con leyes efectivas y reglamentaciones eficaces; las políticas de educación deben mejorar el capital humano, generando choques de innovación tecnológica para atraer nuevas tecnologías y hacer inversiones en sectores de alto valor agregado; atacar con ahínco la corrupción y burocracia, y la larga estabilidad de la política macroeconómica viabiliza la reducción actual de tasas y márgenes de interés.
Referente a elementos micro, destaco una política industrial explícita y medidas que motiven un mercado de capitales eficiente para tener fuentes de financiación satisfactorias para sectores tradicionales, especializados o innovadores; diseñar un ambiente de negocios y políticas fiscales que estimulen el emprendimiento y la innovación, disponibilidad de capital y facilidad para montar nuevos negocios; los impuestos fiscales y parafiscales deben ser reducidos en etapas tempranas de creación de un negocio; realizar la infraestructura logística necesaria con autopistas de calidad, vías férreas, puertos y transporte aéreo que faciliten la integración con el mundo, así como de comunicaciones, y fortalecer los clústers de empresas relacionadas, proveedores mediante incentivos y soporte de instituciones de los gobiernos central, regionales y municipales.
La nueva Financiera de Desarrollo Nacional debería ser la piedra angular de este proceso para promover el desarrollo sostenible y competitivo de la economía colombiana en una concepción integrada, incluyendo las dimensiones económica, social, regional y ambiental.
Francisco Barnier
Vp Proyectos Especiales Tracker VSR Group