Hoy se celebra en el país la jornada inaugural de los llamados “Días sin IVA”. La medida, incluida en el paquete social de la más reciente reforma tributaria, encontró en la crisis económica por la pandemia dos nuevos objetivos: contribuir con la reactivación del deprimido sector comercial y beneficiar al ciudadano comprador con bajos precios.
Estos deben ser precisamente los ejes del balance del primer “festivo tributario” de mañana, donde los comerciantes esperan un aumento del 30 por ciento en las ventas sobre los niveles registrados cuarentena.
Hoy están en juego no solo el diseño de la iniciativa del “Día sin IVA sino también la autorregulación del comercio organizado y la capacidad de las plataformas de comercio electrónico de participar en estas jornadas.
Por los lados de los comerciantes, en especial grandes cadenas, han surgido en redes sociales muchas denuncias sobre aumentos de precios en días previos. A lo anterior se suman las preocupaciones de las autoridades locales sobre peligrosas aglomeraciones de compradores, cuando el número de contagios está en franco aumento.
Este “festivo tributario” constituye una oportunidad para responder a estas críticas tanto con precios competitivos como con una experiencia de compra segura y ajustada a los protocolos sanitarios. La mejor manera de ganar la confianza de los compradores es asegurándose que disfruten de los beneficios de la iniciativa.
Por otro lado, la inclusión del comercio electrónico en el “Día sin IVA”, inicialmente excluido, es también un momento no solo para ratificar el creciente papel de las plataformas en la reactivación económica sino también para mejorar en algunas de ellas aspectos como la entrega de productos y el servicio al cliente. Además de la vigilancia del Superintendencia de Industria y Comercio, el balance de hoy, que ojalá se entregue rápido, servirá para ajustar las dos siguientes jornadas del 3 y del 19 de julio.