Ayer el Dane publicó el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) correspondiente al mes de julio pasado. Este dato es de gran utilidad ya que mide el pulso del comportamiento de la economía mensualmente.
En momentos de crisis como los que Colombia atraviesa el ISE también ayuda a establecer el dinamismo de la reactivación. El pulso de julio pasado no fue el mejor: en comparación con el mismo mes de 2019 el indicador cayó 9,55 por ciento mientras que, con respecto a junio de 2020, registró un 2,57 por ciento.
En abril, el mes en el que la economía colombiana tocó fondo, el ISE se hundió a -15,28 por ciento, en mayo 5,35 por ciento y en junio 5,44 por ciento.
Es decir, tras el desplome histórico de abril por la cuarentena nacional, el proceso gradual de reapertura se reflejó mes a mes en las actividades económicas del país. No obstante, el ISE de julio, 2,57 por ciento, refleja un freno en ese ritmo de reactivación de la economía.
El objetivo principal de la economía colombiana es adquirir una dinámica de crecimiento positivo en el tercer y cuarto trimestre del año que compensen el hundimiento histórico del segundo trimestre.
Las restricciones a las actividades económicas que se implementaron en las grandes ciudades del país como las cuarentenas sectorizadas contribuyeron a este lento arranque del tercer trimestre.
Esta fotografía de julio es útil ya que ratifica el alto costo que implican el abanico de restricciones como confinamientos localizados, ley seca, toques de queda y picos y cédula a la reactivación económica.
A menos de dos semanas de que acabe el noveno mes del año, el destino económico del tercer trimestre ya está sellado. Tanto agosto como septiembre marcaron un camino a la reapertura de la mayoría de los sectores económicos que probablemente se reflejará en una mejor dinámica de los próximos reportes del ISE.
Es importante recordar que un proceso exitoso de reactivación económica no se decreta. Crecen las señales desde varios indicadores para una aceleración urgente.