La semana de receso, que termina el próximo lunes festivo, es una prueba de fuego para la reactivación en varios frentes. El primero es obviamente el sanitario ya que la movilización de miles de colombianos por carreteras y en aviones exigirá de todos los actores el estricto cumplimiento de las medidas de protección contra el coronavirus.
Un segundo frente es el económico, y en especial con respecto a los sectores asociados a la industria turística y de viajes. Esta semana de receso constituye la primera temporada vacacional para los colombianos desde la reapertura casi total de las actividades económicas. Ante la bajísima llegada de visitantes extranjeros por la pandemia, son los turistas domésticos donde reposan las esperanzas.
Todos los eslabones de la cadena del turismo participan en estos días en la construcción colectiva de la nueva normalidad en un sector, crucial tanto para la reactivación de las economías locales de los destinos como para la generación de puestos de trabajo. Este “nuevo turismo”, por ejemplo, priorizará la salud, las medidas de higiene y de distanciamiento social, así como evitará las aglomeraciones.
Por esa razón preocupa el estado en particular de los hoteles. En entrevista con este diario, el presidente ejecutivo de Cotelco, Gustavo Toro, realizó un balance alarmante de su gremio: la pandemia cerró 174 hoteles de todos los tamaños y 34 mil empleos se perdieron. Si bien estos días de vacaciones han elevado los niveles de ocupación hotelera al 25 por ciento en destinos como Cartagena, la reactivación ha sido muy lenta para la crítica situación.
Cotelco identifica un factor que afecta la recuperación no solo de los hoteles y el turismo sino de otros sectores de la economía: el miedo. El temor al contagio es un desafío que enfrenta toda la economía y su ritmo de reactivación. La confianza es el antídoto del miedo y se construye desde la seguridad, el autocuidado y las medidas de protección.