Ayer el presidente de Estados Unidos Donald Trump reanudó sus conferencias de prensa sobre el coronavirus tras tres meses de ausencia. La pandemia en ese país “desafortunadamente empeorará antes de mejorar”, afirmó el mandatario en un notable cambio de tono frente a la magnitud y las perspectivas de la crisis sanitaria.
Las últimas semanas los indicadores sanitarios en EEUU han venido deteriorándose dramáticamente. Ayer la cifra de fallecidos superó los mil y el total alcanzó los 140 mil mientras que California, uno de los estados más populosos, ha reportado más de 400 mil contagios oficiales.
La postura inicial de la Casa Blanca fue por semanas minimizar tanto el impacto como la gravedad de la pandemia en territorio norteamericano. El virus “sólo desparecerá”, alcanzó a afirmar Trump. Tras una reapertura en la mayoría de los estados, el número de casos se disparó en Texas, Florida, Arizona y otros, obligando a las autoridades locales a retornar a los confinamientos.
En paralelo con este deterioro, caían asimismo los porcentajes de favorabilidad presidencial en las encuestas de opinión. Ante el choque a la economía de Estados Unidos, reflejado en decenas de millones de nuevos desempleados por todo el país, la campaña reeleccionista de Donald Trump se quedó sin su principal mensaje.
El coronavirus mantiene hoy no solo un peligroso ritmo de crecimiento en la potencia del Norte sino también a la Casa Blanca contra las cuerdas. El candidato presidencial demócrata, el opositor Joe Biden, encabeza hoy la carrera presidencial en todos los sondeos por márgenes alrededor del diez por ciento. Ante el agotamiento del mensaje de tranquilidad sobre la pandemia, el presidente Trump promovió el distanciamiento social e incluso usó tapabocas y lo recomendó. Mientras el coronavirus siga manteniendo confinados a los estadounidenses, la campaña de reelección de Trump seguirá sin mensaje económico.
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