A partir de este lunes 27 de abril el país entrará en la siguiente fase del aislamiento obligatorio. Esa nueva cuarentena incluirá la reapertura de los sectores de la construcción y la industria manufacturera así como la posibilidad de hacer actividad deportiva.
El principal mensaje que envía el presidente Iván Duque con estas decisiones es que Colombia debe empezar a salir del confinamiento total del primes mes para buscar una delicada combinación entre la protección de la salud de los colombianos y la necesidad de “prender” actividades productivas para que la recesión económica que se viene no sea tan brutal.
Estas decisiones implican que cientos de miles de colombianos podrán abandonar sus hogares para retornar a sus sitios de trabajo en proyectos de construcción o fabricas y otros tanto podrán salir a caminar o correr en las mañanas.
En primer lugar, para que esta siguiente fase tenga éxito se requieren finos niveles de coordinación intergubernamental entre la Nación, los gobernadores y los alcaldes. La distribución geográfica de la construcción y manufactura no son homogéneas en todo el territorio nacional. Es decir, los mandatarios locales deberán diseñar el regreso de acuerdo a esas particularidades.
En segundo lugar, esos niveles de gobierno deben coordinar a su vez con las empresas que reanudarán sus operaciones. Si bien el Gobierno Nacional ha trabajado con esos gremios los protocolos de salud, no ha habido tiempo suficiente para que los trabajadores los conozcan y se apropien de esas medidas que los protegerán.
Por último, los gobiernos locales y sus sistemas de transporte masivo deben coordinar con las empresas la movilidad de estos miles de trabajadores para mantener el distanciamiento social en buses y articulados.
El reto para que Colombia pueda transitar a salvo a un aislamiento con algunas excepciones económicas está en esa coordinación.