Desde prácticamente su inicio, el gobierno de Iván Duque incluyó dentro de sus prioridades una agenda de transformación digital. Esta política, liderada por una consejería presidencial para el tema, empezó a tomar forma desde mucho antes de la irrupción del coronavirus.
Por tal razón, el efecto acelerador que ha tenido la pandemia en temas y procesos digitales encontró un avance importante no solo dentro de las políticas de modernización de las TIC sino también dentro del mismo aparato estatal.
Además de los 17 proyectos que conforman la “pata” digital del plan de recuperación económica, el Gobierno Nacional desarrolla actualmente un portafolio de 167 iniciativas de transformación digital en más de 20 sectores del Estado colombiano.
Esta agenda digital cobija una variopinta selección tanto de áreas de la administración pública como tecnologías. Por ejemplo, las superintendencias registran 18 proyectos mientras el sector agropecuario, 14 y el de minas y energía, 10.
En cuanto a las tecnologías aplicadas en cada iniciativa, la digitalización de trámites encabeza con 31 iniciativas, 11 de interoperabilidad, 11 de aplicaciones web, 10 de inteligencia artificial y 15 de registros de información, entre otros.
Que no solo el Estado sino el sector privado y la sociedad colombiana necesita avanzar en su transformación digital es una verdad de a puño y un proceso que no es nuevo. Los impactos de la pandemia del coronavirus no solo resaltaron la urgencia de la digitalización de procesos empresariales y públicos sino también desnudaron las carencias en las capacidades digitales de instituciones, sectores y empresas.
La covid-19 ratificó que la Casa de Nariño no se equivocó al elevar la agenda de transformación digital al nivel del despacho presidencial desde hace dos años. Si bien este abanico de 167 proyectos es ambicioso, el solo ejecutar una parte de ellos tendrá un efecto positivo en la modernización estatal.