En la tradición electoral de Estados Unidos, las convenciones de los partidos Demócrata y Republicana a finales del verano a marcan el arranque oficial de la carrera presidencial hasta noviembre.
Estos eventos constituyen no sólo el lanzamiento oficial de los candidatos sino también una oportunidad para los aspirantes de presentar sus propuestas a una audiencia nacional.
En 2020, año de la pandemia del coronavirus, las convenciones continúan pero de manera virtual. Anoche inició el evento de la oposición demócrata que seguirá hasta el jueves cuando se oficializará la fórmula del ex vicepresidente Joe Biden y la senadora Kamala Harris. El próximo lunes, los republicanos nominarán al presidente Donald Trump.
La covid-19 y sus impactos sanitarios y económicos han alterado la competencia por la Casa Blanca, en beneficio del contendor Biden. Mientras el presidente Trump ya no cuenta con sus multitudinarios eventos de campaña por el distanciamiento social, su opositor demócrata, famoso por sus errores y con menos energía, puede cómodamente hacer campaña por Zoom desde su casa.
La carrera comienza con un ventaja de Biden sobre Trump de unos ocho puntos porcentuales, de acuerdo a Real Clear Politics, a nivel nacional y liderando las encuestas en todos los estados indecisos menos Iowa y Carolina del Norte. Si los demócratas convierten la carrera por la Casa Blanca en un referendo a la gestión de Trump en la pandemia, podrían matener esa ventaja.
En materia económica la plataforma de Biden, de salir victoriosa, implicaría el aumento de impuestos a los más ricos y a las empresas así como una apuesta a un plan de modernización de la infraestructura norteamericana. Los demócratas impulsarían además energía renovables y lo que llaman “infraestructura verde” y un paquete de estímulo fiscal más generoso en sus beneficios.
Es pronto para decretar el fin de la era Trump. De hecho, no hay antecedentes para una campaña presidencial de estas características. Por ahora Biden pica en punta.