Ayer el Banco Mundial publicó una actualización de sus proyecciones para la economía global en 2020. La pandemia del coronavirus generará la contracción en 5,2 por ciento de la actividad económica del planeta, mientras que para América Latina la caída sería de 7,2 por ciento.
Este duro golpe no sólo producirá la contracción del conjunto de las economías emergentes por primera vez en 60 años sino también empujará a unas 100 millones de personas en estos países pobres a la condición de pobreza extrema. Y lo más grave es que la región del mundo en desarrollo con la contracción económica más grave es la de Latinoamérica y el Caribe.
Los impactos que la pandemia está ya infligiendo a los países latinoamericanos
vienen por todas las direcciones. Mientras el choque a las exportaciones de materia primas golpea a economías como la chilena y la peruana que caerán 4,3 por ciento y 12 por ciento, respectivamente, Brasil y México reciben “contagio” del descenso de la actividad industrial en Estados Unidos, China y las economías más desarrolladas.
La parálisis casi completa del turismo hunde a las islas del Caribe y otras naciones muy dependientes de los flujos de visitantes, mientras que el desempleo en Estados Unidos ha reducido los flujos de remesas de los inmigrantes a las economías centroamericanas.
Colombia, que sufre golpes por las materias primas, las remesas y el turismo, se contraerá, según las proyecciones del organismo multilateral, casi un cinco por ciento. Esta estimación está dentro de los rangos que se están pronosticando en el país.
Estos escenarios, tanto los de Colombia como los del resto de América Latina, dependen del ritmo que tomarán tanto los contagios de la covid-19, que lleven nuevamente a cierres, como el eventual rebote de las economías durante el segundo semestre del año. Más allá de eso, este 2020 será uno de los peores para la historia económica de la región.
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