Ayer en la Casa de Nariño, la Cámara de Comercio de Bogotá, la Unión Europea, Naciones Unidas y el Ministerio de Comercio conmemoraron el “Día Internacional de las Medianas, Pequeñas y Microempresas (Mipymes)”. Si bien el día designado por la ONU es el próximo sábado 27 de junio, toda la semana habrá una feria virtual de microempresarios, conferencias y otros eventos.
Concientizar sobre la importancia de las mipymes en la economía colombiana siempre es pertinente pero, en tiempos de pandemia, lo es aún más. Las razones son varias. En primer lugar, estos establecimientos industriales, comerciales y de servicios son potentes generadores de empleo y fuente de ingreso no solo en el país, sino en el resto del mundo.
De acuerdo a la más reciente encuesta de micronegocios del Dane, hay casi 6 millones de pymes de hasta 9 trabajadores que en 2019 ocuparon 8,3 millones de personas y registraron ventas anuales de unos 169 billones de pesos. Distintos estudios estiman que las medianas, pequeñas y microempresas responden por el 90 por ciento, o un poco más, del empleo total de la economía colombiana.
No obstante, las mipymes, incluidas las administradas por mujeres y jóvenes, han sufrido un severo choque por la pandemia del coronavirus. Como lo ha identificado Anif, las pymes tienen un comportamiento fuertemente correlacionado con el desempeño económico del país. Además, enfrentan dificultades alrededor de sus bajos niveles de acceso al financiamiento formal, su baja vocación exportadora, su poca capacidad de innovación y altos índices de informalidad empresarial.
No es posible desplegar cualquier plan de reactivación económica sin iniciativas incluyentes para las mipymes. De hecho, los programas actuales de subsidios, créditos y alivios del Gobierno necesitan agilizar los trámites y flujos de esos recursos para las medianas y pequeñas empresas. Al fin de cuentas, el verbo “reactivar” se conjuga en conjunto con las mipymes y los empleos que hoy generan.
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