Ayer el Congreso de la República aprobó la nueva reforma tributaria presentada por el Gobierno. La llamada “Ley de Crecimiento Económico” sustituye a la ley de financiamiento, hundida por la Corte Constitucional hace poco más de dos meses.
El nuevo articulado mantiene una gran parte del espíritu de la reforma tributaria original que, a su vez, encarna la agenda económica del presidente Duque.
El primer mandatario es un convencido del poder de la iniciativa privada como motor del crecimiento. Por eso, esta iniciativa legislativa se concentra en reducir la carga impositiva a las empresas, lo que, en teoría, se traduciría en más inversión, más dinamismo y un mayor empleo.
En primer lugar es necesario reconocer que, a pesar de introducir cambios positivos, esta reforma tributaria no constituye la transformación estructural que requiere el sistema impositivo colombiano. Seguramente en dos o tres años otro paquete tributario será presentado al Congreso.
Segundo, esta reforma enfrenta el doble desafío no solo de aumentar la inversión privada para que la economía siga creciendo, sino también de generar los puestos de trabajo requeridos para quebrar la tendencia al alza de la tasa de desempleo.
De hecho, al Gobierno le conviene monitorear los resultados que en estos dos frentes-inversión y empleo- producirá la “Ley de Crecimiento” en 2020 para así desmentir los ataques de la oposición a los estímulos a los empresarios, calificados de “regalos”.
También convendría seguir la pista a los beneficios del “paquete social” -tres días sin IVA, devolución del impuesto, reducción de cotización de pensionados-.
Asimismo, muchos ojos estarán puestos sobre el desempeño fiscal. La cifras oficiales apuntan a un recaudo de 13,5 billones de pesos el año entrante. No obstante, el Gobierno tiene el reto de disipar esos temores despertados por la ley. A la nueva tributaria, así como al resto de la agenda de “reactivación económica” de Duque, le queda el desafío de trasladar algo del dinamismo del crecimiento a los indicadores sociales y de bienestar de la población.