Aunque aún está por realizarse el balance definitivo del descalabro de la firma comisionista más grande del país, vale la pena hacer unos comentarios acerca de la forma como el tono y la calidad de la información o desinformación fueron adquiriendo matices e intensidades diferentes, con el transcurrir de los días y, sobre todo, en función del originador de la misma.
Así, por ejemplo, el diario El Tiempo, al día siguiente del desplome de la acción en el mercado, tituló en primera página: ‘InterBolsa no pone en jaque al sistema financiero’.
Posiblemente, esta eventualidad no estaba en la mente de nadie, pero si uno recuerda que el mayor grupo financiero del país detenta la propiedad absoluta de este medio de comunicación, se explica entonces el por qué y el fin último del titular de prensa. Ese mismo día, y en un intento por tapar el Sol con las manos, la dirigencia de la empresa expide un comunicado a través del cual simplemente se limita a admitir que “hay una restricción temporal (sic) de liquidez que condujo a un incumplimiento de una operación financiera por valor de $20.000 millones”.
No solo los hechos posteriores han desmentido este intento de subestimar la gravedad de la situación, sino que, en menos de 24 horas, los miembros de la junta directiva refutan tal apreciación, y recurriendo a la estrategia puesta de moda por un conocido expresidente de la República, declaran públicamente “haber sido asaltados en su buena fe, y que todo lo ocurrido fue sin su conocimiento y aprobación”.
Según esto, todo se dio a sus espaldas y, salvo el pago de los jugosos honorarios, no vieron nada, y menos aún al paquidermo, que en Colombia acostumbra hacer presencia en muchos escenarios sin que los actores directamente relacionados se percaten de ello.
A las 48 horas de la aparición de los primeros síntomas de la crisis, el Gobierno, a través de la Superfinanciera, reporta estar contemplando la posibilidad de intervenir y liquidar a la comisionista.
Semejante decisión ¿por una simple restricción temporal de liquidez, en un mundo que a diario mueve varios billones de pesos? De hecho, el día sábado se decreta la liquidación y la suspensión de sus actividades; decisión esta última que generó un problema adicional en el mercado, pues entorpeció el cumplimiento de las operaciones registradas con anterioridad a la intervención. Si esta suspensión no se hubiese reversado posteriormente, el sistema bursátil habría colapsado.
En el entretiempo, el portal de La Silla Vacía, gracias a la pluma aguda y sagaz de Juan Esteban Lewin, pone de manifiesto los vínculos políticos y financieros entre la campaña de Juan Manuel Santos y las cabezas visibles de InterBolsa, a la luz del otorgamiento de importantes y cuantiosas donaciones.
Dejando claro que el mensaje final de esta revelación es que tal vínculo no fue obstáculo para que el Gobierno –ya en ejercicio de sus facultades– tomase las decisiones respectivas en contra de la firma, estas relaciones impropias son muy tóxicas, pues no tienen fines filantrópicos, sino establecer mecanismos de protección frente a futuras contingencias.
Lo único positivo es que hasta las Farc también han resultado damnificadas. No porque tuviesen inversiones allí -desafortunadamente, tontos no son-, sino porque el escándalo les quitó protagonismo y presencia mediática cuando más lo deseaban y, supuestamente, lo necesitaban.
Gonzalo Palau Rivas
Profesor, U. del Rosario